El
largometraje titulado Final cut: ladies
and gentleman, creado por György Pálfi es una película hecha a partir
de pequeñas escenas de una gran diversidad de películas ya existentes, es a
través del ordenamiento de estas lo que genera una historia de amor entre un
hombre y una mujer que se conocen en la calle, se enamoran y a pesar de las
adversidades terminan juntos.
Si
bien es una historia que se ha visto en el cine infinidad de veces la manera en
la que está hecha es lo que llama la atención y vuelve a la pieza conmovedora.
Apela
a muchas cosas, por un lado a nuestro bagaje cinematográfico que hace que
siempre nos remitamos a aquellas películas o personajes que identificamos, esto
ejerce cierta tensión porque no siempre están insertas escenas relacionadas, o
sea, en ocasiones aparecen escenas que contextualmente no tienen relación con
lo que se está narrando y eso genera en el espectador tensión y expectativas.
Ahora
bien el director se encarga precisamente
de la edición y la formación de la historia, lo cual resulta en que el
espectador termina por cambiar la manera en la que ha visto en cine en general,
pero sobre todo el estadounidense, Final
cut recuerda que el séptimo arte, así como el resto de las artes, son una posibilidad para reflexionar y
replantearnos nuestra humanidad,
alterando nuestra posibilidad de ver, sentir e incluso pensar ya que de
alguna manera nos lleva a replantearnos como vemos a este arte, si no como nos
vemos a nosotros mismos.
Pareciera
que esto lo logra a través de la técnica empleada para hacer posible la
historia en donde los personajes somos todos y a la vez no es nadie, las
situaciones se vuelven personales y así trascendentes.
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