lunes, 18 de abril de 2016

“Sobre el viento, la roca, el espacio y el tiempo”. Reseña crítica a “Del viento y la piedra”


Auza Baez
“Sobre el viento, la roca, el espacio y el tiempo”.
Reseña crítica a “Del viento y la piedra”

El viento es un ser dual, nos rodea en la cercanía y parece liviano, inmaterial, en otro extremo es poseedor de una titánica fuerza capaz de moldear valles rocosos, devastar pueblos enteros o arrancar vigorosos árboles desde la raíz, y es que los opuestos complementarios son la estructura del universo, dialéctica.

La propuesta de Berta Kolteniuk curadora de “La Celda contemporánea” está profundamente basada en la dialéctica, propone aprovechar este espacio de la Universidad del Claustro de Sor Juana para hacer convivir y conversar un binomio de artistas en torno al viento, con una distintiva y premeditada característica entre ambos, uno es joven, perteneciente a las mas recientes camadas de artistas visuales, un egresado de “La Esmeralda”, el otro, surgido originalmente de la arquitectura, fácilmente multiplica los años de experiencia del novicio, Kolteniuk está convencida de que en los años mas recientes el medio artístico ha caído en un exceso de neofilia, otorgando a los artistas jóvenes demasiada atención, “La Celda Contemporánea” busca poner a discusión esta “burbujeante” idea, esperando que el espectador se sume para concluir el “acto creativo” y con su percepción, aportar a la discusión y juntos construir conocimiento.

El espacio es uno de los ejes temáticos de la galería, y convergen en esta exposición de varias maneras, la primera es el viento, la celda se convierte en un espacio privilegiado para pensar e imaginar al viento, de religarnos con la experiencia del viento, idea nada ajena al quehacer del arte, me parece que esta preocupación es compartida, por los pintores el Romanticismo alemán, el Land Art, o la pintura de Turner con sus vertiginosos paisajes del océano embravecidos por el viento.

“La naturaleza es un templo en donde vivos pilares 
dejan de vez en cuando salir confusas palabras;
el hombre lo recorre a través de unos bosques de símbolos
que le observan con ojos familiares.” Baudelaire

Y es en este esfuerzo de agudizar la sensibilidad que la conciencia del espacio se vuelve primordial, ambos artistas deben jugar con el diseño de la celda, el suelo, constituido de paneles de cristal y vigas de acero permite ver las ruinas de las “Jerónimas” eleva el grado de complejidad de las piezas, suma a la forma y contenido.
Saul inició el proceso de la pieza con un recorrido por la sala, elige hacer un dibujo, con lineas sobre el largo rectángulo de la celda que posteriormente transforma en una escultura filiforme con base en cilindros flexibles de aluminio.

Francisco trae a la celda una de sus piezas, una serie de vaciados en cemento con moldes tomados de objetos cotidianos, le presta especial atención a la ergonomia como criterio al elegir, pero también hay fósiles marinos, conchas y caracoles.

Y es que en ambas se dialoga profundamente con el espacio, pensando al viento y pensando las condiciones de la galería, Saul construyó una pieza dinámica. que te obliga a recorrerla debes caminar debajo, acercar el oído, las mejillas o las manos a los tubos, sentir como vibran con lo sonidos que emanan las bocinas, reproduciendo una grabación de la respiración de Saul, con ritmo y tono agitado, potente, mientras que Francisco modeló piezas de una naturaleza bastante mas estática, digamos que mientras Saul se concentra en el dinamismo del viento Francisco se concentró en las huellas del movimiento del viento.

Imagino que no será demasiado difícil para el lector especializado en arte percatarse que siempre es complicado hacer obra ex profeso, y es que la estrategia de escoger un tema casi aleatorio y posteriormente hallar de entre una baraja de artistas a los que puedan compaginar mejor, puede que haya resultado utilizada hasta el abuso por los curadores, y plantea muy pocas preguntas entorno al quehacer artístico.

Por otro lado la idea de hacer dialéctica intencional en el espacio de la celda entre dos generaciones me resulta como espectador activo interesante, que debería ser tomada con seriedad y constancia, suena casi a estudio antropológico, y podríamos aprovechar la discusiones del mismo para enriquecer la estrategia. 

Al enfrentarnos al otro la primera complicación es que siempre partimos de nuestro horizonte do comprensión y presuponemos al otro, lo inventamos (Europa inventó al mito del “buen salvaje”, o “el dorado”, elc.), se debe ser consciente que la presencia del investigador modifica el actuar del investigado, nuestros artistas se modificaron por la presencia de la celda contemporánea como institución; Por otro lado, también hay siempre mucha distancia aún entre otredades de la misma edad, el cambio generacional seguramente implica una regla interesante, pero creo que el “formato dos” es interesante aún cuando no se refiera en específico a artistas de distintas generaciones, sexos, o nación. ¿Cómo hacer entonces de la celda un espacio perfectamente horizontal para el dialogo entre dos artistas donde el criterio principal de haberlos elegido haya sido la distancia generacional entre ambos sin modificar o desviar su discurso personal?

Y es que me parece que la exposición tiene un par de tropiezos significativos, si exploramos las obras tanto de Saúl como de Francisco sin el discurso del viento;  Saúl remite más a un dialogo entre el sonido de la respiración y sus resonancias en la habitación, aunque dialoga muy bien con sus trabajos de esculturas filiformes anteriores,  mientras que la de Francisco resulta demasiado forzada, si contemplamos un amplio panorama de su obra podremos darnos cuanta que el trabaja en torno a la idea de arqueología y antropología, pretende hacer un trabajo lúdico sobre los objetos cotidianos, al sustraerlo del uso diario, toma moldes de vaciado en cemento y presenta los resultados como fósiles de la presencia humana en la tierra, el discurso de las rocas moldeadas por la actividad del viento puede ser cierta, en mi experiencia personal reconozco los valles referidos en Tlaxcala por Francisco, pero no los veo en su obra, podría ser en la disposición de las piezas en la sala, pero aún me parece débil.

Propongo que el dilema de las discrepancias se puede resolver con un trabajo “poquito” más complejo antes de diseñar la exposición, no me parece que importe demasiado la elección de los artistas, lo que si me parece debe hacerse es un largo y tendido dialogo entre los dos artistas invitados, uno lúdico, sin un objetivo específico al final, pero con la necesidad inherente de hallar un tema de común interés entre ambos, para hacer obra ex profeso que muestre la condición única de sujeto que posee cada artista para percibir, reflexionar y expresar la idea seleccionada, donde no se nieguen las conexiones con el trabajo previo de cada uno, incluso cuando lo nieguen, y es que me parece debemos ser más atrevidos con la experimentación, buscamos con perseverancia el éxito, y la innovación, pero estos solo pueden darse a su mejor nivel en entornos definitivamente abiertos, que corren el riesgo de errar más de un par de veces con la calidad del resultado, pero sostengo la esperanza que la libre experimentación y juego nos llevan a resultados más poderosos.

Hay algo que me resulta profundamente valioso en la elección de estos artistas: Francisco es un egresado de la Esmeralda, puede que mi corta experiencia me nuble la visón, pero creo que los egresados de la más prestigiosa casa de estudios de arte del país no dominan la escena como deberían, y no es que me disguste la pluralidad de orígenes en los artistas mexicanos, es que siento que hay una profunda brecha entre la Esmeralda y muchos sectores del aparato cultural mexicano, para poner un ejemplo aprovecharé la UCSJ, tenemos una carrera especializada en la investigación, análisis e investigación artística, que rara vez tiene contacto con la Esmeralda, son abundantes las tesis sobre are virreinal  o artistas consagrados, pero el arte es un ente vivo y siempre cambiante, no debemos demeritar nuestra igualdad de edad con los alumnos de Artes visuales al contrario, es indispensable que se establezcan espacios de dialogo entre los productores y los académicos del arte, en especial cuando nos encontramos ambos en etapas de formación, para enriquecernos y apoyarnos, esperando impulsar siempre la transformación de la sociedad mexicana con el humilde esfuerzo de las artes.

Del viento y la piedra

La exposición inaugurada el pasado 23 de febrero, “Del viento y la piedra”, entre Saúl Kaminer y Francisco Muñoz, busca generar un diálogo con el espectador acerca de la naturaleza del viento, apoyándose de metáforas geográficas para discutir conceptos como la memoria, el vestigio,  la trayectoria y el paso del tiempo. Ambas intervenciones fueron ideadas específicamente para este espacio, formándose a partir de su interacción con el espacio visual y transitivo de las salas.

La primera estancia cuenta con la intervención de Saúl Kaminer, quien a partir de tubos de ventilación metálicos, transfiere las cualidades lineales del dibujo a un espacio tridimensional y transitable. El viento se hace presente en el ambiente sonoro que propone la obra, emulando la respiración, y en ello, marcando un ritmo en la experiencia de la obra. En ella se representa el espacio aéreo, acentuado por la distancia entre el piso original de la celda, y las placas de cristal que nos separan de él. Las pulsaciones generadas por la respiración generan un ambiente para la meditación. Otro punto clave para esta sala es el tránsito. Resulta indispensable para su apreciación realizar un recorrido, en sintonía con el ritmo marcado por la respiración, y la linealidad propuesta por la instalación.


En la siguiente estancia nos encontramos con la instalación de Francisco Muñoz. De haber mantenido nuestra mirada en el aire, frente a la obra de Kaminer, nos vemos trasladados al suelo. La instalación de Muñoz consiste de varias esculturas de pequeño formato, esparcidas a lo largo del espacio, colocadas directamente sobre del piso. En ellas podemos reconocer las figuras de caracolas y juguetes, asemejando los recuerdos de una infancia en la cual podemos reconocernos, a la vez que nos extrañamos en su aparición. La erosión del viento se sugiere por el sonido reminiscente de la sala anterior. La apariencia formal nos sugiere la idea de fósiles, trayendo a discusión la idea de vestigios de un pasado enigmático. En esta sala se discute la memoria, la empatía y la ruina. En este sentido, la instalación dialoga con el espacio de la antigua celda. 

My Voice Would Reach You - Meiro Koizumi


Universidad del Claustro de Sor Juana
Guillermo Mederos Figueroa
5°A

Kouzimi retoma el melodrama japonés y plantea el conflicto emocional de un hombre. Es una historia violenta que explora la relación madre e hijo, a través de una conversación donde el individuo vacila entre una situación real e imaginaria.

 

Contemplamos un espacio que se va edificando, puesto,  que los diálogos se van construyendo en una extensión o área que se modifica a través de expresiones, con finalidad de reconstruir al sujeto que ha sido vaciado al transgredir su recuerdo para explorar la situación que apela a la posibilidad de comprensión en un intento de exteriorizarse. 


El video-instalación de Meiro Kouzimi amaga con la posibilidad del momento y del recuerdo, en proceso de reducir la geometría del discurso. El acto se oculta en los espasmos de la experiencia y toma lugar en el límite del conflicto, la  confrontación del sujeto y su madre.

viernes, 15 de abril de 2016

Dialogo y repetición ; Meiro Koizumi



Dialogo y repeticiónuna critica a la obra de Meiro Koizumi



Meiro Koizumi, My Voice Will Reach You, es una obra en formato video que por menos de 20 minutos nos otorga una historia.

Podriamos dividir la obra en dos partes.  La primera vemos a este personaje, japonés en su ciudad nipona, escenas de gente transcurriendo en la calle, en donde por medio de la condición de ciudad, se deja de tener en cuenta al otro aunque este a unos cuantos centímetros de ti,  lo no comunal, el chico esta llamando por telefono, repite el dialogo una y otra vez, parece hablar con su madre, propone unos días de primavera, unas vacaciones, insiste en que se encuentra bien en la ciudad. Esta primera parte nos da una noción de la vida de los jóvenes japoneses, que muchas veces tienen que dejar sus hogares y familia para progresar en la gran urbanidad. 

La Segunda parte, da un giro, es el mismo joven, dice lo mismo, ahora el sol se esta poniendo detras de él, lleva todo el día hablando por teléfono, podemos escucharlo decir el mismo monologo, pero ahora escuchamos tambien el otro lado de la linea, son operadores y operadoras de teléfono de diferentes compañias o callcenters, intentan contestar a lo que dice, se hace un dialogo absurdo, estos telefonistas estan disciplinados de una cierta forma para tratar a los clientes por lo que simplemente no le cuelgan, buscan ayudarlo o comprender que pasa. Son dos diálogos de vidas y formas en el Japón de Koizumi, nos hace reflexionar sobre la soledad, la disciplina, la cultura o el mismo manejo de la comunicación. 

Formas y sonidos del viento



Formas y sonidos del viento

Critica de la exposicion Del viento y la piedra.



La exposición " Del viento y la piedra" esta conformada por la obra de dos artistas; Francisco Muñoz y Saul Kaminer, la interacción en un espacio de un artista joven y uno maduro.


Saul Kaminer, instala un tipo de escultura, objeto con sonido a lo largo de la sala , con las luces bajas de color azul, nos hace preguntarnos ¿qué es ? ¿ qué se escucha ?. El objeto es un largo tubo que da giros y se suspende por hilos, parece un órgano viviente, la melodía que se escucha parece venir de el, pero no es así, una pequeña bocina al principio del tubo hace resonar la grabación de diferentes respiraciones.

Los sonidos simulan al viento, en nosotros y en el espacio. El sonido esta separado del cuerpo, no logra producir el sonido en si mismo, ni siquiera hace que cambie, entonces ambas materias se alejan y ya no da la satisfacción de ser un órgano viviente, lleno de viento, solo una apariencia de esto. Sin embargo esto no hace que la reflexión sobre el respiro desaparezca . Cuando te acercas y lo tocas, tocas el tubo, puedes sentir la ondulación del sonido, hacerlo vibrar, el sonido cambia al objeto aunque él no al sonido. En la pieza vemos un objeto casi humano, casi animal, viviente, pero puede ser el que nos observa como un objeto mas, puesto al los caprichos del viento.


Francisco Muñoz nos presenta una serie de objetos que yacen en el piso de la exposicion, a primera instancia se ven tan homogéneos, tan iguales, poco a poco, enfocando las diferencias se perciben , algunos son balones o tienen esa forma otros animales de juguete, o simples piedras. Estos objetos de cemento, nos hablan, ahora lo que nos parece común, habitable e utilizable se quedan en el limbo de la perdición, materia que no es de nadie, pero de todos, del mundo, podríamos llamarla basura o recuerdos, el viento se encarga de ellos, los deteriora. Una de las grandes capacidades del viento es arrastrar, erosionar para fragmentar a lo que se queda en un estado quieto, para así transformarlo.

Ambas exposición juegan bien entre ellas, proponen reflexiones interesantes y diferentes, aparte de adecuarse a las formas no comunes que tiene la Celda contemporanea.




jueves, 14 de abril de 2016

Celda contemporánea reseña crítica.

Universidad del Claustro de Sor Juana
Taller de Crítica
Guillermo Mederos Figueroa

Del viento y la piedra: Juego estéril, respirar en la industria.

Entramos a un cuarto con planta rectangular, oscuro y con piso de cristal que nos elevaba por las ruinas del convento de San Jerónimo, las sombras en las ruinas eran proyectadas por una luz tenue, blanca con toques azules, la profundidad de la atmósfera se aumentaba por la ilusión de no tocar el piso, los metales que sostenían el piso y el techo estaba helado con estructuras metálicas diseñadas para colgar cosas. El sonido de una respiración, un sutil ruido de  fondo, inquietante, como un amarillo que molesta pero no lo suficiente para quitar la mirada, acompañaba a los sonidos de unos pulmones agitados en ocasiones y pensativos por momentos. Una estructura metálica, con tubos que parecen venas, un sistema circulatorio de sonido, suspendido entre las ruinas y el techo, vibrando solo si ponemos atención, bañado con tenues luces blancas y azules que nos podrían recordar a un callejón al costado de una fábrica. La primer cámara, la del viento, se nos muestra como una respiración artificial, como una máquina tomando vida, como un objeto subjetivandose, no en la carne; en el metal, en este duro contenido, frío y rígido, opuesto a la calidez y flexibilidad de lo orgánico. ¿Que nos recuerda?
Podría ser nuestra edad industrial, que con la combustión interminable produce los fríos de la soledad, podría ser nuestro ser aprisionado en la máquina, o por el contrario, podría ser una mejora -a mi parecer ilusoria- de nuestro cuerpo complementado con la solidez e infranqueabilidad de la máquina, que se supone como un ente eterno, que escapa a las fuerzas naturales. Creo que para contestar estas preguntas deberíamos remontarnos a la obra. La respiración no es armoniosa, refleja un estado de ansiedad que fluctúa con un estado mínimo de la respiración, ambas cuestiones relacionadas con estados displacenteros, la maquinaria de tubos no se muestra con la rigidez total del metal, como que encierra a algo vivo… algo que respira por estas tuberías. ¿Este algo no seremos nosotros? y aquí llegamos a un punto en donde se mezclarían ambas teorías, un sujeto que necesita a la máquina para poder vivir, es decir, que vive gracias a la técnica, pero a la vez lo oprime. En mi opinión este autor logra sintetizar las relaciones sujeto-objeto y su dialéctica dentro de una atmósfera industrial donde se confunden y funden, engañandose entre formas y contenidos, su invitación a desentrañar este misterio se encuentra implícita, el cuestionamiento es implícito mientras que la obra se nos muestra como un respirador luminoso y vibrante.
Por el contrario, en la obra contigua, logro ser yo el que complete la obra… es demasiado abierta, su sistema no me conduce más que a pensar entre rocas y sombras, en objetos inútiles y pretenciosos. Es tan abierto el sistema que podría ser tomado como basura o como una crítica a un sistema abierto o a uno cerrado, tanta ambigüedad hace que el espectador necesariamente concrete la obra. Pero podría causar la misma reflexión una pluma tirada en un piso de cristal, totalmente al azar, pero aquí nos encontramos con la diferencia que esta en una zona de “Exposición”. Se nos obliga, de forma implícita, a encontrar algo en esos objetos tirados, pero el arte nunca es obligación, y un arte que solo refleja forzando, para empezar, no comunica, para terminar, no genera más que una infinidad de reflexiones y si se abre a todo, no refleja nada. Y aunque en la exposición se nos muestra como la permanencia del objeto como una piedra, un molde de una pelota Nike de baloncesto junto con otros objetos del mismo estilo, pienso que refleja más un juego sin posibilidad de diversión, que la permanencia del objeto. En lo personal, me divirtió poco menos que cuando tomo una linterna y juego con las sombras.
Crítica sobre obra de Saúl Kaminer y Francisco Muñoz, Del viento y la piedra.

La obra se encuentra dentro de la Celda Contemporánea perteneciente a la universidad El Claustro de Sor Juana, se expone a dos artistas mexicanos [Kaminer y Muñoz], son instalaciones con el tema principal del viento y la piedra, como el título refiere. A pesar de la diferencia de edad de los artistas y su trayectoria, existe una relación en cuanto a significaciones de cada obra.

La que más llama la atención es la obra El respiro del respiro, donde traspasa el aire por tubos de aspecto metálico hechos de aluminio que generan la sensación de que la materialidad realmente puede respirar; obra que permite la interacción e incluso da sensación de estar dentro de ella y sentir el aire que corroe todo el espacio; el movimiento se lo da el espectador al transitarla. La segunda lleva por nombre La espuma del mar frío, son objetos de piedra esparcidos por todo el espacio [deformes o con formas cotidianas], gracias al piso de la celda [que es de cristal] se crea la sensación de que todo realmente flota en el aire, hasta nosotros; es increíble como se crea dicha sensación aunque sea un material pesado, vemos total importancia al aire y su ligereza.

Se necesita saber el contenido de la obra porque a simple vista no se entiende la relación de ambas; son muchas metáforas sobre el olvido, los vestigios y ruinas que se desgastan por el viento sin que pase nada violento. Es como si se trajeran fragmentos del pasado que fue destruido por solo el paso de los años; la evocación de estos dos conceptos de la obra nos hace entenderlo, a demás el contexto [las ruinas del siglo XVII de la Celda que están debajo del piso de cristal]. Debo admitir que el contexto fue bien elegido, pero se debería dar más pauta sobre lo que se habla porque sino resulta  inentendible y no genera ninguna reflexión, solo el ver y transitar las obras por el público.

Crítica sobre obra de Meiro Koizumi, My Voice Will Reach You.

El video que nos presenta el artista dura aproximadamente 17 minutos; en la primera parte observamos que recibe una llamada que parece ser de su madre [no escuchamos el otro lado de la línea] en medio de un lugar muy concurrido, pareciera que habla de quejas cotidianas y se agobia, cuando se corta la llamada una vez vemos que él es quien insiste en estar con ella solo un fin de semana; en la segunda parte una carta ocupa toda la pantalla, siendo el tema principal la soledad de un hombre, inferimos que la escribe el autor y se entiende que su madre falleció; por último, volvemos al primer escenario, pero está vez si podemos escuchar el otro lado de la línea, en realidad hablaba con gente de call-centers y no importa lo que le respondan, el sigue con su discurso como en la primera parte.

Vemos aquí una contraposición; pareciera que el artista quiere generar sentimiento de tragedia combinado con comicidad pero en realidad, surge un cuestionamiento en la manera en que se enfrenta la falta de cariño con una que solo sigue ordenes [por más incoherente que termine la conversación]. El artista, se podría considerar de forma sutil, nos muestra su situación y cómo la enfrenta, impresiona el hecho de que no utiliza ninguna escena de tristeza o incluso exagerada para demostrar cómo sintió la pérdida de alguien, simplemente con repeticiones y enlaces que crea la reflexión del espectador lo podemos analizar.

Igual hay una demostración de lo público y lo íntimo o privado; desde el principio cuando habla de algo tan personal frente a tantas personas puede haber una interpretación errónea [nos damos cuenta con el dialogo del principio y al final], hay que conocer todas las caras de la situación para poder hablar sobre ella; y lo íntimo se demuestra cuando nos presenta la carta, aquí entra la relación con lo que mencione en el párrafo anterior. En conclusión, el artista demuestra que no se necesita ser tan amarillista y corromper al espectador para demostrar lo que se quiere decir, la simpleza y la sencillez son suficientes; y que las interpretaciones varían, pero hay que esperar a ver el todo para comprender el mensaje.

lunes, 11 de abril de 2016

Del viento y la piedra

En enero se inauguró en la celda contemporánea la exposición Del viento y la piedra en la que se buscó tener obra de dos artistas contemporáneos, uno con algunos años de experiencia y el otro con nuevas ideas. 

Saúl Kaminer es el artista con más trayectoria, a él le toca la parte del viento que crea con una instalación de tubos flexibles de aluminio, una obra que se supone respira por si sola. Las luces azules que hay alrededor de ella y el sonido que se escucha al entrar a la sala provocan que respires de manera distinta, tranquila. Sin embargo, a mi parecer la obra no aporta nada más que un poco de tranquilidad con ciertos brincos por la variación del sonido, pero tiene una estética que puede llegar a ser fotogénica y verse bien.

En la segunda sala nos encontramos con la piedra realizada por Francisco Muñoz, un artista joven. A mi parecer, la celda contemporánea no es para nada el escenario para exponer esa pieza. Se podría decir que la obra se funde con el ambiente, yo creo que más bien se confunde y no se aprecia como tal vez se apreciaría en una sala blanca. Busca cerrar su pieza al relacionarla con el aire, convierte algunas de sus piedras en objetos aéreos, a mi parecer forzando el material y sin lograr su objetivo.


Diálogos impersonales

Hoy en día es cada vez más difícil demostrar sentimientos, la mayoría de las veces los mostramos por medio de emoticons que mandamos a nuestros amigos o familiares. En una época donde la gente cada vez escribe menos y habla más, y en la que todos estamos en constante movimiento, Meiro Koizumi se detiene a hacer una llamada. Al principio sólo lo escuchamos hablando, al parecer con su mamá, pidiéndole que se vaya de fin de semana con él, que no se preocupe por el dinero. Lo vemos repetir el discurso varias veces, al principio pensé que era la misma escena desde distintas perspectivas pero la gente alrededor cambiaba constantemente.

Después se escucha la voz al otro lado, Koizumi está llamando a call centers con un discurso memorizado, cualquiera que sea la respuesta de la persona al otro lado del teléfono él siempre dirá lo mismo. En este momento se vuelve divertido para el espectador, para la persona al otro lado del teléfono no lo creo. Llama la atención como la gente alrededor de él pasa sin siquiera voltearlo a ver, en ese momento se puede apreciar la gran diferencia entre los habitantes de Japón y los de México, se percibe una frialdad y distanciamiento entre ellos impresionante.

Incluso la respuesta de las personas al otro lado del teléfono son extrañas, por supuesto que en nuestro país nadie contestaría de la misma manera. Es una interesante propuesta del artista que nos hace reflexionar acerca del distanciamiento que hemos creado a partir de las nuevas tecnologías. 

Cityscape

En la obra Manufacturated Landscape de Edward Burtynsky, el artista nos deja ver un estilo de paisaje muy peculiar, creo que no es para nada ajeno a la realidad en la que vivimos, los paisajes románticos en los que se aprecia la naturaleza, el cielo azul, las nubes y la limpieza del medio ambiente ha quedado atrás. Este tipo de paisaje creado por el hombre podría llegar a ser surrealista, yo lo llamaría Cityscape ya que es en las grandes ciudades donde podemos ver el tipo de paisajes que se nos muestran en el video.

Es importante mencionar que las fábricas en las que se mete se encuentran en China, el país con más habitantes a nivel mundial y podemos observarlo en la inmensidad del lugar donde cabe tanta gente que resulta imposible contarla. Esta inmensidad con la que nos encontramos en al obra nos deja ver nuestra pequeñez en el mundo, la pérdida de la individualidad de cada uno de los trabajadores de la fábrica que se convierte en un conjunto, son parte de una gran máquina, son engranes que deben llevar cierto ritmo para ser eficientes y que la máquina sea eficiente.

Más allá de la estética debido al ritmo y la repetición de ciertos elementos, creo que Brutynsky hace una crítica de el aspecto de máquina que tiene el ser humano, todo esto influenciado por la necesidad de tener dinero para consumir productos que en realidad no necesitamos. Si nos volteamos a ver, no somos tan diferentes, seguramente no somos tan ordenados pero definitivamente somos parte de una máquina que hace dinero para los políticos y dueños de las empresas más grandes.

“Conciencia y Relicare” Ensayo critico sobre la vídeo instalación: “My voice would reach you”, Meiro Koizumi (2009)

Auza Baez
“Conciencia y Relicare
Ensayo critico sobre la vídeo instalación: 
“My voice would reach you”, Meiro Koizumi (2009)


Si el arte tratara de algo, me gustaría escribir sobre “la condición humana” como ese “algo”, y nuestra condición en el universo nos atraviesa, nos desdobla y acongoja, hay días, cuando es inconmensurable, imposible de sostener, y necesitamos comunicar.

Los primeros momentos de conciencia humana presumiblemente sean la distinción de otredad, ser capaces de reconocerse a si mismos y la separación entre nuestro ser y el universo, pero desemboca en algo terrible, una sensación de pérdida: Platón habló de la desgracia del alma al caer en el cuerpo, o cuando Arjuna llora (Bagavad  Gita), Krishna lo recompone mostrándole que no hay ruptura alguna entre las condiciones de su tiempo y los designios de Brahma, relicare, lo reconecta, y este no ha debe de dejar de ser uno de los motores del arte, kotzumi nos reconecta con nuestras madres, es encantador que el autor exprese en una entrevista que .

El video está dividido en dos partes, la primera está rodada en una avenida de Tokyo, un hombre vestido de traje está llamando a su madre, la invita a salir el fin de semana, a tomar un baño de aguas termales, en la segunda parte escuchas las respuestas de los interlocutores al otro lado del teléfono, son servicios de atención telefónica, de empresas Japonesas, que tienen respuestas amables y preconcebidas para cada situación, mostrando al espectador que la madre ya ha fallecido y el hijo espera que su voz le alcance de alguna mágica manera a través del celular. 

Es un melodrama japonés, de enorme riqueza visual, bastante contemplativo, que aprovecha entornos urbanos para construir su narrativa de soledad, aislamiento y pérdida, las constantes imágenes de no-lugares, solos, o con personas recorriéndolas sin detenerse, el tono azulado y grisáceo del color de cada toma, hacen eco profundo en el recuerdo de la relación de cada uno con la progenitora.

El melodrama es algo profundamente conocido en la cultura mexicana, gracias a su sobreexplotación cotidiana en la televisión, Televisa y Tv Azteca se han encargado de transformar al melodrama de tintes más dulces y mojigatos en norma para la televisión, con fines efectivamente moralistas, casi siempre malogrados, con actores incapaces de profundizar en el dispositivo teatral mas allá de la “Industria del Espectáculo”, personajes más planos y predecibles día a día, la narrativa de todas ellas es simple: dicotomía bien y mal, seguida de una serie de embates desde las acciones del personaje malvado hacia el bondadoso, quien sufrirá estoicamente todas las malaventuras, para que al final, su bondad y fe lo salven, “sólo por ser muy bueno”.

Ver desde la perspectiva mexicana el melodrama que Meiro nos presenta en “My voice would reach you”, es fascinante, me parece que lo emplea desde un ascetismo nada frío, al contrario, delicadamente poético, la carencia de narrativa lineal, de sobresaltos entre imágenes con ritmos opuestos, todo hace parecer que un teme que podría rozar en lo cursi manipulador como “la nostalgia por los padres perdidos que ignoramos en vida” se trate con todo el respeto y elegancia del mundo, genera tremenda empatía.

lunes, 14 de marzo de 2016

El viento y la piedra. Celda contemporánea

Totemismo, espiritualidad y dinamismo son tres conceptos constantes en la obra de Saúl Kaminer. Este artista nacido en México pero conocedor de otras culturas, en especial la francesa debido a su estancia en París y generar obra para galerías prominentes de ese país, intenta hacer vínculos entre el totemismo de las culturas norteamericanas con el nahualismo mexicano con la finalidad de encontrar un sentido espiritual en el mensaje de la pieza artística. Por otro lado el dinamismo antes mencionado radica en el movimiento de la línea que usualmente concebimos en un plano bidimensional, no obstante lo traslada al espacio escultórico, dando como resultado una combinación entre la línea y el volumen. 

La pieza El respiro del respiro que se encuentra en la Celda Contemporánea de la Universidad del Claustro de Sor Juana, consiste en una instalación "suspendida en el aire" mediante unos hilos transparentes que sostienen una madeja muy intricada de una tubería metálica con una extensión de aproximadamente 14 metros de largo. Solo hay un extremo que logra salir para conectarse a una bocina que reproduce un audio en donde se escucha una respiración agitada, acompañada de notas musicales interpretadas por un instrumento de aliento. La sala está iluminada en tonos azules que se reflejan en los tubos de la pieza. 

Es una escultura que requiere de un tránsito para poder ser percibida en su totalidad y a pesar de ser una sola entidad, cada sección de la obra mantiene una independencia con sus correspondientes. Tiene apariencia de estar constituida por un material pesado pero al tocarla comprobamos que en efecto el material es tan ligero que los hilos que lo sostienen no realizan mucho esfuerzo.

A pesar de que la pieza no se mueve, es bastante dinámica, y ese dinamismo radica en lo intricada que se presenta la estructura, el movimiento que se produce de un lado se replica en los extremos del otro. Por otro lado, la combinación de sonido con respiración agitada, logra crear una sensación de incertidumbre, ahora que si metemos el elemento metálico de la pieza escultórica obtenemos un ambiente artificial, oímos respirar a una máquina: "Vida industrial", también podría llamársele.


sábado, 12 de marzo de 2016



El viento y la piedra
Saúl Kaminer y Francisco Muñoz
por Diego Nava

La erosión suele ser lenta, el tiempo descompone y deshace. La tierra desnuda como testimonio de la fuerza del viento. Alternancia y disgregación.

Entalladuras esculpidas vigorosamente, corrosión-erosión en la alternancia del desplace de las partículas dispersas. Explora los espacios como fragmentos de los procesos de desgaste del movimiento.

Vestigios de la Celda, representaciones del objeto, dispositivos de cotidianeidad, códigos de los individuos convertidos en una existencia pulverizada.

Las estimulaciones oscilando en el cohabitar, disponibilidad por la forma, un hombre sin certeza suavemente finalizado en la disgregación de la materia.

Saúl Kaminer , toma partes de “ sombra de la sombra, y lo lleva al espacio de la tridimensionalidad, establece un diálogo entre sus formas conocidas, sombra, color, soplo…

Materialidad como extensión de la forma, respiración paradójica en el vacío, propagación de vibraciones que suplanta el movimiento toraco-abdominal que produce un repliegue inmediato al desplazamiento engendrado en la transformación del espacio.

Movimiento continuo, impulso de libertad, dirigida hacia una meta, darse un fin vinculado con la contemplación, lo transitable como un estimulo mistificado del cuerpo que exacerba el movimiento como un avatar deliberado, un imperativo de lo plural desprovista de autonomía y pulverizada a nuevos fines.

El viento y la piedra es el resultado escenarios flexibles en función de transformar el distanciamiento del espectador hacia un proceso de personalización, aseptiza el lenguaje (en cuanto a entender únicamente lo que dice el texto). Hay vacilación al camino que conduce.


viernes, 11 de marzo de 2016

Ruina relativa

Ruina Relativa

Celda Contemporánea es el recinto que alberga la exposición "Del viento y la piedra". El dialogo que entabla el lugar con la obra expuesta puede desarrollar una bifurcación narrativa, debido a que el espacio en sí, ya está ocupado por la ruina relativa del convento. Encerrado en un piso de cristal translucido y enmarcado en solera de acero los vestigios son exhibidos como recordatorio de un pasado histórico colonial. En este sentido generan tensión visual y discursiva, proporcionan un contraste respecto a la obra expuesta.

Aunque es relevante mencionar que el artista Francisco Muñoz con su obra La espuma del mar frío, a mi parecer logra generar una simbiosis con el espacio: sus fósiles de concreto tienen una relación con lo antropológico, el vestigio histórico que pueden tener los objetos que están arrojados en el piso de cristal. “Lo que ves no es lo que es” también es otro de los recursos que Francisco genera in situ, un sistema discursivo material muy conocido en el arte contemporáneo, causar una catarsis visual encontrando como espectador una pelota que está hecha de concreto.


Creo que puede ser complicado para cualquier artista expositor que tenga la intención de intervenir este espacio, no tomar en cuenta el carácter histórico colonial del propio recinto ya que en mi opinión es fundamental tomar en cuenta. 

jueves, 10 de marzo de 2016

SINCRETISMO A TRAVÉS DEL SONIDO

En la exposición “Del viento y la piedra” la Celda Contemporánea alberga la obra de dos artistas cuyo camino difiere no solo por la diferencia de generaciones. Este espacio, sin embargo, logra establecer un diálogo entre el trabajo de Saúl Kaminer y Francisco Muñoz a través de una temática en común: el viento. Ambas obras (creadas especialmente para este lugar) retoman este elemento transparente y lo reinterpretan en materia de captación sensible, de forma que cada una habita el espacio de manera distinta.

La primera obra a la cual nos enfrentamos es la pieza de Saúl Kaminer, una escultura que se transforma en instalación por el ambiente que logra construir a través del conjunto de sus elementos. En ella, tubos de ventilación han sido unidos conformando una especie de serpiente suspendida del techo, que a la vez nos remite al recorrido del viento a través de la sala. Uno de sus extremos se encuentra conectado a una bocina que reproduce una serie de sonidos relacionados con la respiración y cuya vibración viaja a través de cada centímetro de la escultura. El sonido que emite se puede escuchar con una intensidad diferente en cada lugar, lo cual logras percibir al revisar cada ángulo de esta pieza. Pues es una obra transitable, que invita a que sea recorrida y que además te da la sensación de estar flotando en el aire gracias al suelo de cristal por el que se camina. Así, aunque el material que se utiliza contrasta con el lugar, logra establecer una conexión armónica a través del sonido y el recorrido.

La siguiente sala expone la obra de Francisco Muñoz. Y en esta ocasión nuestra mirada se dirige al suelo, pues la obra consta de pequeñas esculturas colocadas a lo largo de él. Inspirado en la erosión de piedras que se da en algún lugar de Tlaxcala a causa del viento, intenta trasladar la sensación de ese paisaje a una sala de exhibición, logrando que en el espacio persista la calma y tranquilidad propias de un jardín. Al caminar por la sala, uno nota que las esculturas reproducen objetos de uso cotidiano hechas de concreto. Pelotas, juguetes, balones e instrumentos musicales que tienen alguna relación con el aire se convierten en fósiles artificiales. Estas ruinas intencionales dialogan con los vestigios debajo de ellas, pues a través de las sombras que se traspasan por el suelo de cristal las dos etapas se mezclan, casi mimetizándose.

A pesar de que las dos obras materializan el viento de forma distinta, logran conjuntarse a través del sonido. Pues el aire, permite que aun estando en la segunda sala no te despidas por completo de la grabación de la obra de Saúl Kaminer. La distancia logra que solo se convierta en un pequeño susurro que se adapta con la sensación que desea transmitir Francisco Muñoz. Y es de esta manera como se logra el diálogo entre dos artistas de diferentes generaciones.


Fernanda Crispín

El poder del viento

Del 24 de febrero al 16 de abril de este año se presenta en la celda contemporánea de la Universidad del Claustro de Sor Juana la exposición Del viento y la piedra en donde participan dos artistas mexicanos; Saúl Kaminer y Francisco Muñoz, los cuales intervienen con sus instalaciones un espacio muy especial de esta institución ya que fue destinado a ser habitado por piezas de arte contemporáneo a pesar de ser una de las áreas donde se encuentran parte de las ruinas del antiguo convento, que ahora se protegen por un grueso piso de cristal.

Con la presencia de las obras de dichos artistas el significado de este sitio cambiará por completo y el aire será el elemento que unirá a ambas instalaciones.
12837232_10153799878272529_486729839_o.jpgAl comienzo del recorrido nos encontramos con la pieza de Kaminer quien nació en la Ciudad de México y es egresado de la UNAM pero ha pasado gran parte de su vida en Francia. Su obra El respiro del respiro comenzó siendo un dibujo pero él decidió darle vida tridimensional haciéndola respirar. Una serie de tubos de aluminio industriales colgados del techo como tentáculos metálicos ocupan gran parte de la primera sección de la celda. Como niños curiosos nos ponemos acercar y transitar entre los tubos al igual que tenemos la oportunidad de sentirlos como si fuera un animal desconocido y pasivo.

12776855_10153799878302529_769519917_o.jpgEn la segunda sección podemos conocer la instalación de Muñoz, quien es originario de Tlaxcala y ex alumno de “La Esmeralda”. En su obra La espuma del mar frío conviven objetos que de alguna manera mantienen una relación con el aire, a pesar de que algunos son encontrados en la naturaleza (como conchas, piedras y fósiles) y otros son meramente artificiales (como balones y juguetes de hule) son unidos tanto por el aire como por su material, ya que todos son réplicas de concreto. El hecho de que se encuentren en un piso de cristal provocan una sombra que se refleja en las ruinas, haciéndolos parecer que flotan en el aire, dando una sensación de una ligereza imposible dado al material.

Sin duda es una exposición donde ambos artistas dejan ver su genialidad al mostrar la manera tan natural en la que estas dos instalaciones están habitando dicho espacio, donde se evidencia el poder del viento, que sin importar que sea invisible puede respirar al igual que  posee una gran fuerza que es capaz de transformar nuestro entorno.

martes, 8 de marzo de 2016

Del viento y la piedra

Exposición Del viento y la piedra en la Celda Contemporánea de la Universidad del Claustro de Sor Juana
Del 24 de febrero al 16 de abril de 2016, se exhiben las obras de Saúl Kaminer y Francisco Muñoz, dos artistas que interpretan el viento y sus influencias en la materia, ya sea a través de la lectura acústica de lo que provoca en el interior de una estructura tubular, ya sea a través de la erosión sobre la piedra.
La primera obra que encontramos al entrar en la celda contemporánea, es una estructura tubular suspendida en la que se recrea acusticamente lo que haría el viento al canalizarse dentro de la estructura.
Una vez que logramos sentir esa secuencia de la forma y el sonido, se pasa a la segunda obra, esta vez el autor se sirve de vaciados en cemento de piedras erosionadas y elementos humanos diversos.
Mientras observamos los vaciados sobre la ventana arqueológica de la celda, se escuchamos el viento que pasa dentro de la primera pieza, por lo que está siempre presente como fondo mientras observamos la segunda obra.
Los vaciados están sobre el vidrio de la ventana arqueológica lo que hace que se reflejen en las ruinas y den la impresión de flotar entre el pasado y el presente arquitectónico del espacio.
Es interesante observarlas sin saber quién es el autor y regresar una vez que se tengan más datos, lo que nos muestra que hay informaciones que no son realmente importantes como saber que los artistas son de generaciones diferentes, y la obra nos provocará impresiones diferentes de la inicial al conocer lo que inspira a uno y a otro artista a utilizar el viento como material y, algo notable, cómo el espacio modifica las obras.
La primera obra es de Saúl Kaminer, miembro de la Galeria de Arte Lewinson, su búsqueda lo ha llevado a incluir las sobras como parte consciente de sus esculturas y se interesa en desarrollar el tema del Totem. Siempre buscando descubrir la identidad.
Francisco Muñoz. El autor de la segunda obra, visita frecuentemente una región de Tlaxcala donde el viento erosiona constantemente las colinas. De ahí que su obra intente reproducir las emociones que prueba cuando está en ese lugar.

La celda contemporánea tiene una de las ventanas arqueológicas más grandes de la Ciudad de México, los restos del Convento jerónimo de Santa Paula están siempre presentes mientras se observan las piezas contemporáneas e interactúan con ellas.
Gracias a las características de un espacio tan especial, las obras adquieren una forma y un fondo que no se repetirán si las mismas piezas se exponen en otro espacio. 
Claudia Negrete

lunes, 7 de marzo de 2016

Celda Contemporánea: Del viento y la piedra 
Gracias a últimas remodelaciones dentro de la Celda Contemporánea se lleva a cabo un nuevo formato de exposición dentro de ésta, la cual propone el diálogo entre dos artistas que expongan en la misma y donde sea posible apreciar el acercamiento o diferencias que estos puedan tener y un mayor entendimiento con el público.                                                                                                                                                    Para inaugurar dicha remodelación se expone aproximadamente desde mediados del mes de Enero la exposición Del viento y la piedra de los artistas plásticos Saúl Kaminer y Francisco Muñoz. Es importante mencionar que dichos artistas son de edades distintas, lo cual actualmente dentro del arte contemporáneo es de vital importancia.
El montaje está enfocado en el viento y su viaje a través de la materialidad. En la primera sala se aprecia la obra de Kaminer, la cual está hecha a base de tubos flexibles de aluminio, suspendidos a lo largo de la sala y en donde el sonido de la respiración viaja a través de estos. El haber remodelado la sala hace que dicho montaje se aprecia tanto a la vista del espectador como un reflejo que es posible ver en el piso de cristal del cual posibilita el paso de las personas y cubre las ruinas del lo que alguna vez fue el convento de San Jerónimo. En la segunda sala encontramos la obra  de Muñoz, dicha sala, de igual manera que la pasada está cubierta con cristales que hace tanto visible las ruinas como el paso de la gente; sin embargo lo que el artista en dicha sala se encargó de hacer es cubrirla de manera variada por objetos a base de yeso, que de una u de otra forma tienen una relación con el viento. Ambas piezas son completamente distintas, pese a esto las dos encuentran una conexión tanto con el espacio como con el concepto del viento y sus distintas manifestaciones. Pese a esto considero que aunque entre ambas existe un concepto que las une y aunque el espacio tenga contemplado una nueva forma de diálogo entre las exposiciones que se montan, dicha unión no logra visualmente del todo completarse. Cada una respeta el espacio de la otra sin una exploración en donde la pieza de cada autor pueda interactuar con la otra haciendo de alguna manera, más dinámica su exposición de dejando  a simple vista que el viento se encuentra en ambas.

Puede parecer pretencioso lo que escribo, sin embargo, creo que debido a la época en la nos encontramos inmersos es importante que las exposiciones dejen en claro lo que se quiere decir ayudando así a que el público  tenga una idea correcta de lo que el artista busca decir y como un intento de nuevas vías de comunicación con el espectador, dejando de lado la dependencia de un texto que justifique lo que se hace dentro de la exposición.

Rebeca Abad A. 

jueves, 25 de febrero de 2016

Meiro Koizumi. My voice could reach you

El artista Meiro Koizumi explora mediante sus vídeo-perfomances los conceptos de lo público y lo privado, con ciertos matices cómicos al principio que de a poco van adquiriendo un tono melancólico y doloroso.

 La obra, My voice could  reach you inicia con una escena en donde se encuentra un hombre en medio del bullicio de la ciudad, de repente toma su teléfono celular, marca un número y espera una respuesta. A pesar del ruido podemos escuchar lo que dice. Comienza la conversación pero no oímos la voz de su interlocutor, no obstante por el contexto y contenido de lo que habla inferimos que la persona a la que ha llamado es su madre. Intenta convencerla de salir el fin de semana y después de varios argumentos, lo logra. Posteriormente se interrumpe bruscamente el vídeo para mostrar diferentes planos de la ciudad (quizás sea Tokio) y al mismo tiempo se muestran de apoco partes de una carta en japonés aunque se leen los subtítulos en inglés;no hay sonido, sólo se van mostrando las palabras en las que inferimos que es el sujeto el que la escribió dedicada a su madre. Por el contenido de la misma se da a entender que su madre está muerta. Una vez que termina la carta, se regresa  a la proyección anterior dónde vemos al hombre, es la misma escena con la diferencia de que esta vez escuchamos lo que pasa del otro lado de la línea. No es su madre, son personas que trabajan en call-centers, servicio al cliente, etc. no le importa lo que el otro le responda, él sigue con su discurso hasta al final, pretendiendo que habla con ella. 

¿Dónde entrarían en juego los conceptos de lo público y lo privado? Existe una línea muy delgada en el vídeo, por un lado el hombre se encuentra en medio de la calle, un lugar ruidoso donde la gente transita, pasan los coches y camiones y todos se mezclan con todos, Contrasta con el tema de la llamada, ya que usualmente para ese tipo de cuestiones uno buscaría un lugar más apartado (a menos que la llamada sea desde un teléfono público, pero no es el caso) no obstante, probablemente sea este alboroto el lugar propicio para hacerlo porque de esta forma nadie lo escucharía ni le prestaría atención, lo hace invisible, lo que en otro contexto podría considerarse como algo perjudicial aquí es una ventaja. Al escuchar que le habla a su madre no salta como algo fuera de lo normal, incluso cuando empieza a repetir varias frases, se interpretaría como que no se escucha bien del otro lado, sin embargo nunca dudamos de que es ella la que le contesta aunque no la oigamos, entramos en el mismo juego que el hombre. 

No es hasta que se muestra la carta que las piezas se van acomodando: la madre no está y un remordimiento (o quizá simple nostalgia) empuja al sujeto a escribirle y decirle todo lo que significaba para ella. El hecho de que no haya ningún sonido, nos hace poner más atención en las palabras que en el fondo que es la ciudad. Da la sensación de que a pesar de que el mundo sigue su curso, él quiere hacer una pausa para rememorar. 

Al regresar a la escena, se torna algo confuso porque no se entiende entonces a quién se dirige. Sólo que esta vez sí escuchamos a su interlocutor, Decide llamar a gente con la que difícilmente se generan vínculos afectivos; los call-centers; esas personas que si bien son amables, no son el personaje ideal para buscar consuelo, no obstante, el sujeto necesita oír una voz para sentir que está hablando con alguien, de otro modo no habría necesidad de llamar, incluso podría solamente hacer la mímica sin llamar a nadie. Resulta cómico porque aunque estén dos personas hablándose entre ellas no existe comunicación pues el sujeto sigue el guión que quiere decir a su madre y los otros personajes desconcertados no logran resolver la situación. Varias veces se repite el hecho y se convierte cada vez más cómico y tierno por resultar una acción desesperada. Empero al final cuando cuelga, regresa entonces a su soledad que le empujo a realizar algo sin sentido, tal cambio brusco de lo cómico a lo melancólico es lo que provoca esta sensación dolorosa de vacío.

Sumando todo, la obra aborda el sinsentido de algunas acciones, lo rápido que el mundo nos olvida después de la muerte, el dolor que provoca y no poder hacerlo externo, la sensación de estar solo en un lugar rodeado de gente, la insensibilidad que se genera en urbes tan grandes que por esa misma condición no son capaces de generar vínculos humanos. 

martes, 23 de febrero de 2016

Meiro Katzumi ¿Ya no habrá vuelta atrás?
Un japonés con aspecto de burócrata como hay tantos en la zona, está en medio de una avenida importante de Tokio, al estilo de Ginza, Shinjuku o Shibuya,  está hablando por teléfono, comprendemos que habla con su madre que se preocupa, le envía arroz porque cree que no come suficientemente bien. Él pregunta si está libre el fin de semana para salir juntos
Meiro Katzumi juega con el sonido y el silencio, haciendo escuchar sólo el teléfono, o todo el ruido exterior, carros, personas o en otra parte, música
El personaje habla cada vez más angustiado, empieza a anochecer y cambian las imágenes. Vemos un niño haciendo un picnic con su madre (deducimos que es el chico que está al teléfono). Comenta cuanto son valiosas esas imágenes para él y habla de una carta que no puede llegar donde está ahora su mamá
Repiten la escena donde habla con su madre en la calle, pero esta vez oímos al que recibe la llamada y está llamando a una empresa, haciendo como si fuera su madre.
La operadora termina por decirle “sorry I’m not your mother” y se lo mismo llamando a varias partes y hombres y mujeres que le contestan y terminan por colgar. Se queda escuchando el bip después de que colgaron
Se oye música de órgano, como de los años 70. Dice “cuídate” y termina escuchándose Se oye sólo el órgano de los años 70.
A lo largo de la performance del actor, percibimos la terrible situación del ser humano en medio de una sociedad que no tiene espacio para existir como otra cosa que no sea brazos o cerebros para producir.
No existe un espacio para poder tomar un momento para hacer el luto por la muerte de un ser querido, no existe quien pueda por lo menos escuchar la pena de esa muerte, así como no existe espacio para vivir como un ser humano.

Con una mirada de hombre de oriente, Meiro Katzumi nos muestra como el ser humano ha provocado la decadencia y el absurdo el mundo que nos toca habitar. Queriendo controlar todo, hemos perdido la capacidad de ver hacia los valores y emociones que han creado su civilización y llegamos a ya no poder dominar nada, sólo podemos observar como la degradación es cada vez más el resultado de nuestra ceguera.

Landscapes de Edward Burtynsky

Landscapes
Reconocido mundialmente por sus fotos con paisajes industriales de gran formato, el fotógrafo y artista canadiense Edward Burtynsky realiza en 2006 una película sobre el impacto en el hombre de la automatización de la producción industrial sirviéndose esta vez del video.
Como en sus trabajos fotográficos, nos invita a un universo en gran formato donde la imagen es trabajada con gran calidad que esconde el testimonio de la degradación de la calidad de vida de los obreros de una fábrica en china, entre otros mensajes como paisajes inconmensurables que debieron ser grandiosos y hoy se ahogan contaminados por la mano del hombre.
El fotógrafo explica que, para él, esa fábrica también es un paisaje y una muestra flagrante de cómo causamos daños al paisaje natural con fotos de paisajes degradados: ríos, canteras… y al mismo tiempo nos muestra a los visitantes en la exposición de las fotografías de esos paisajes degradados que observan sin reflejar gran preocupación por la situación.
De regreso a la fábrica nos muestra, con una toma cercana a una trabajadora, acercamientos a las manos de varios trabajadores armando diferentes partes de lo que hace esa fábrica-desechos metálicos con gente hurgando entre ellos (en la misma fábrica) y fotos de esos desechos ordenados por pacas. Es un ejemplo de la escala monstruosa a la que se lleva a cabo la destrucción denunciada

A pesar de utilizar recursos que ya se han visto desde hace décadas, por ejemplo, en la película Baraka de 1992, Burtynsky cumple su objetivo dejando al espectador con la interrogante de que tan válida es la manera en que nuestra sociedad ha llegado al punto en que estamos, donde ya no se trata de satisfacer las necesidades reales del ser humano, sino que el despilfarro sin sentido se ha vuelto la norma y es manipulado por intereses de los que parecieran haber perdido el control.

lunes, 22 de febrero de 2016

MY VOICE WILL REACH YOU: EL DEBER SER EN LA CULTURA JAPONESA

Una situación a la que cualquiera se podría enfrentar como lo es el duelo tras la muerte de un ser querido es aprehendida bajo la visión de Meiro Koizumi en su obra My voice will reach you. A partir de la idiosincrasia de la cultura de la que forma parte logra hacer de una situación íntima una crítica dirigida hacia la forma en que se enfrentan a sus emociones y del deber ser construido en Oriente.
La obra está dividida en tres partes y toma como soporte el video, el cual combina como en obras anteriores con otros recursos. En la primera parte nos presenta a un hombre en medio de un escenario que podemos insertar dentro de la definición del “no-lugar”, un lugar cuya única función es servir como espacio de tránsito para los habitantes japoneses. Esta es una de las primeras contradicciones que construye Koizumi para cuestionar los límites entre lo público y lo privado. Pues, mientras observamos un lugar globalizado lleno de caos, el protagonista se encuentra hablando por teléfono repitiendo un diálogo, que si bien no nos da muchas pistas acerca de la situación a la que se enfrenta, nos da una sensación de intimidad.
Es hasta la segunda parte de la obra cuando podemos comenzar a armar el rompecabezas y por lo tanto saber de qué va la obra. En esta ocasión la pantalla es ocupada casi por completo por una carta, la cual muestra una reflexión interna acerca de la muerte de una persona cercana que juega un papel importante para la vida de todo ser humano: la madre. Esta carta acompañada de música y un ritmo más lento participa para acentuar los sentimientos nostálgicos y melancólicos que nos llevan a la compasión.
Por último, Koizumi nos regresa al lugar de partida con el mismo personaje y el miso diálogo, pero esta vez podemos escuchar la conversación telefónica por parte de los dos participantes. Es un elemento sorpresa lo que escuchamos en este punto, pues quien responde son recepcionistas de compañías. A pesar de que son diversas personas las que responden, todas siguen un diálogo similar, que no se inmuta ante la desgracia del protagonista. Pues todas ellas siguen un protocolo en las que los sentimientos se evaden, y simplemente responden lo que deben aunque la conversación se vuelva casi incoherente.
La delimitación tan marcadas entre lo privado y lo público presentes entre la cultura japonesa se ve acentuado por todas los contrastes que construye en su obra. El artista problematiza y explora su cultura, en un intento de romper con las convenciones sociales en las que predomina el deber ser sobre el deseo como se muestra en el diálogo que llevan a cabo los recepcionistas.

Fernanda Crispín

lunes, 15 de febrero de 2016

Burtynsky. Comentario de obra. Guillermo Mederos.

Edward Burtynsky o una critica estéril con capacidades fecundas. 


Grandes paisajes, majestuosos y desoladores, nos asaltan con una belleza que nos suena contradictoria, nos hacen ruido, es molesto poder encontrar tan atractiva la desolación, pero nos obligan a ver mas, Burtynsky nos da una imagen que nos muestra una relación ¿que clase de relación? ¿Son solo colores contrastados que utilizan al paisaje como pretexto para presumirse bellos o son paisajes que utilizan colores para mostrarse desoladores? ¿Hasta que punto Burtynsky logra profundizar en la problemática relación que llevamos con la naturaleza?  


De acuerdo a las entrevistas que da en el programa TEDtalks, su punto es la búsqueda de un estado sustentable para permitir la supervivencia de la humanidad, utilizando su fotografía como medio de producción de vías técnicas alternas para lograrlo. Nos encontramos ante un objeto subsumido por la latente necesidad de la creación de una relación armónica entre el humano y la naturaleza. Burtynsky, dadas sus opiniones y fines expresados en las entrevistas, no logra ver en su totalidad lo que esta implícito en su obra: la dinámica de urbanización moderna.


¿Que implica la dinámica de producción de ciudades en las naciones modernas? La ciudad determina las relaciones sociales a la vez que estas relaciones sociales determinan la forma y el contenido de la ciudad misma, los fines que ésta persigue y los medios que ésta utiliza para lograrlos. Tomando en cuenta que las ciudades son el hogar del capitalismo podemos determinar que la ciudad esta constituida por y para la acumulación de capital. Este tipo de organización y relación social es el que se encuentra retratado en la obra de Burtynsky. ¿Como es que la dinámica de producción de la riqueza afecta a las relaciones humanas? éste es un cuestionamiento que surge al ver esta praxis retratada en fotografías como las mineras de California o el cementerio de barcos en Bangladesh, mas aún en las plantas manufactureras que son una constante en su carrera como fotógrafo. Sin embargo nos tenemos que detener y hacer la aclaración que estas dinámicas se encuentran en su fotografía de forma implícita, pues, explicitamente, esta sirviendo a un fin unilateral especifico. 

El discurso que acompaña a las fotografías, dado por el mismo autor, va acompañado por una investigación cuantitativa; cifras especificas: la cantidad de obreros o materiales extraídos de los paisajes, edificios construidos, medidas de tiempo y espacio. ¿Pero no seria eso precisamente el papel que deberían jugar instituciones gubernamentales o sociales para la planificación urbanística de la urbe? ¿Cuales son las necesidades que únicamente puede cubrir el arte? la cualidad de esa praxis, que implícitamente se encuentra en esas fotografías, se encuentra en segundo plano. El autor parece ser ciego a estas emociones que causan los encuadres, los colores, las montañas destruidas, los océanos de plástico, las estrellas apagadas y moribundas en cada uno de los obreros que son retratados a modo de maquinas en perfecto funcionamiento, todo eso causado por un monstruo que se esconde tras cada atmósfera gris. Las fotografías muestran mucho mas que lo que Burtynsky se propone a mostrar, es un esclavo de la época, cegado por la misma, exponiéndola en sus encuadres y colores, escondiéndola en su discurso. 

Guillermo Mederos Figueroa. 5°B 

viernes, 12 de febrero de 2016

My Voice Would Reach You (2009) Meiro Koizum

Por Diego Nava


El individuo entre lo público y lo privado. Contempla al hombre partiendo de sus manifestaciones expresivas y exterioriza en puestas de escena sus dificultades de comprensión en base a una espacio de emociones que reconstruyen la forma en que el sujeto trata de efectuar intentos de exteriorizarse.

Una idea de dialogo y conversación, explicación y  conversación. El hombre entendido antes de ser conocido.

 

Cuanto mas se aleja el entendimiento de todo sentimiento , el individuo parece aproximarse y modifica aquello hallado para reducir toda expresión con la finalidad de dar a todo sentimiento una cualidad que transgrede la geometría del discurso y apela a la vacilación de una situación real o imaginaria.

Koizumi amaga con el recuerdo, lo pausa, y explora la posibilidad del momento en un proceso de reconstrucción de la experiencia.