lunes, 18 de abril de 2016

“Sobre el viento, la roca, el espacio y el tiempo”. Reseña crítica a “Del viento y la piedra”


Auza Baez
“Sobre el viento, la roca, el espacio y el tiempo”.
Reseña crítica a “Del viento y la piedra”

El viento es un ser dual, nos rodea en la cercanía y parece liviano, inmaterial, en otro extremo es poseedor de una titánica fuerza capaz de moldear valles rocosos, devastar pueblos enteros o arrancar vigorosos árboles desde la raíz, y es que los opuestos complementarios son la estructura del universo, dialéctica.

La propuesta de Berta Kolteniuk curadora de “La Celda contemporánea” está profundamente basada en la dialéctica, propone aprovechar este espacio de la Universidad del Claustro de Sor Juana para hacer convivir y conversar un binomio de artistas en torno al viento, con una distintiva y premeditada característica entre ambos, uno es joven, perteneciente a las mas recientes camadas de artistas visuales, un egresado de “La Esmeralda”, el otro, surgido originalmente de la arquitectura, fácilmente multiplica los años de experiencia del novicio, Kolteniuk está convencida de que en los años mas recientes el medio artístico ha caído en un exceso de neofilia, otorgando a los artistas jóvenes demasiada atención, “La Celda Contemporánea” busca poner a discusión esta “burbujeante” idea, esperando que el espectador se sume para concluir el “acto creativo” y con su percepción, aportar a la discusión y juntos construir conocimiento.

El espacio es uno de los ejes temáticos de la galería, y convergen en esta exposición de varias maneras, la primera es el viento, la celda se convierte en un espacio privilegiado para pensar e imaginar al viento, de religarnos con la experiencia del viento, idea nada ajena al quehacer del arte, me parece que esta preocupación es compartida, por los pintores el Romanticismo alemán, el Land Art, o la pintura de Turner con sus vertiginosos paisajes del océano embravecidos por el viento.

“La naturaleza es un templo en donde vivos pilares 
dejan de vez en cuando salir confusas palabras;
el hombre lo recorre a través de unos bosques de símbolos
que le observan con ojos familiares.” Baudelaire

Y es en este esfuerzo de agudizar la sensibilidad que la conciencia del espacio se vuelve primordial, ambos artistas deben jugar con el diseño de la celda, el suelo, constituido de paneles de cristal y vigas de acero permite ver las ruinas de las “Jerónimas” eleva el grado de complejidad de las piezas, suma a la forma y contenido.
Saul inició el proceso de la pieza con un recorrido por la sala, elige hacer un dibujo, con lineas sobre el largo rectángulo de la celda que posteriormente transforma en una escultura filiforme con base en cilindros flexibles de aluminio.

Francisco trae a la celda una de sus piezas, una serie de vaciados en cemento con moldes tomados de objetos cotidianos, le presta especial atención a la ergonomia como criterio al elegir, pero también hay fósiles marinos, conchas y caracoles.

Y es que en ambas se dialoga profundamente con el espacio, pensando al viento y pensando las condiciones de la galería, Saul construyó una pieza dinámica. que te obliga a recorrerla debes caminar debajo, acercar el oído, las mejillas o las manos a los tubos, sentir como vibran con lo sonidos que emanan las bocinas, reproduciendo una grabación de la respiración de Saul, con ritmo y tono agitado, potente, mientras que Francisco modeló piezas de una naturaleza bastante mas estática, digamos que mientras Saul se concentra en el dinamismo del viento Francisco se concentró en las huellas del movimiento del viento.

Imagino que no será demasiado difícil para el lector especializado en arte percatarse que siempre es complicado hacer obra ex profeso, y es que la estrategia de escoger un tema casi aleatorio y posteriormente hallar de entre una baraja de artistas a los que puedan compaginar mejor, puede que haya resultado utilizada hasta el abuso por los curadores, y plantea muy pocas preguntas entorno al quehacer artístico.

Por otro lado la idea de hacer dialéctica intencional en el espacio de la celda entre dos generaciones me resulta como espectador activo interesante, que debería ser tomada con seriedad y constancia, suena casi a estudio antropológico, y podríamos aprovechar la discusiones del mismo para enriquecer la estrategia. 

Al enfrentarnos al otro la primera complicación es que siempre partimos de nuestro horizonte do comprensión y presuponemos al otro, lo inventamos (Europa inventó al mito del “buen salvaje”, o “el dorado”, elc.), se debe ser consciente que la presencia del investigador modifica el actuar del investigado, nuestros artistas se modificaron por la presencia de la celda contemporánea como institución; Por otro lado, también hay siempre mucha distancia aún entre otredades de la misma edad, el cambio generacional seguramente implica una regla interesante, pero creo que el “formato dos” es interesante aún cuando no se refiera en específico a artistas de distintas generaciones, sexos, o nación. ¿Cómo hacer entonces de la celda un espacio perfectamente horizontal para el dialogo entre dos artistas donde el criterio principal de haberlos elegido haya sido la distancia generacional entre ambos sin modificar o desviar su discurso personal?

Y es que me parece que la exposición tiene un par de tropiezos significativos, si exploramos las obras tanto de Saúl como de Francisco sin el discurso del viento;  Saúl remite más a un dialogo entre el sonido de la respiración y sus resonancias en la habitación, aunque dialoga muy bien con sus trabajos de esculturas filiformes anteriores,  mientras que la de Francisco resulta demasiado forzada, si contemplamos un amplio panorama de su obra podremos darnos cuanta que el trabaja en torno a la idea de arqueología y antropología, pretende hacer un trabajo lúdico sobre los objetos cotidianos, al sustraerlo del uso diario, toma moldes de vaciado en cemento y presenta los resultados como fósiles de la presencia humana en la tierra, el discurso de las rocas moldeadas por la actividad del viento puede ser cierta, en mi experiencia personal reconozco los valles referidos en Tlaxcala por Francisco, pero no los veo en su obra, podría ser en la disposición de las piezas en la sala, pero aún me parece débil.

Propongo que el dilema de las discrepancias se puede resolver con un trabajo “poquito” más complejo antes de diseñar la exposición, no me parece que importe demasiado la elección de los artistas, lo que si me parece debe hacerse es un largo y tendido dialogo entre los dos artistas invitados, uno lúdico, sin un objetivo específico al final, pero con la necesidad inherente de hallar un tema de común interés entre ambos, para hacer obra ex profeso que muestre la condición única de sujeto que posee cada artista para percibir, reflexionar y expresar la idea seleccionada, donde no se nieguen las conexiones con el trabajo previo de cada uno, incluso cuando lo nieguen, y es que me parece debemos ser más atrevidos con la experimentación, buscamos con perseverancia el éxito, y la innovación, pero estos solo pueden darse a su mejor nivel en entornos definitivamente abiertos, que corren el riesgo de errar más de un par de veces con la calidad del resultado, pero sostengo la esperanza que la libre experimentación y juego nos llevan a resultados más poderosos.

Hay algo que me resulta profundamente valioso en la elección de estos artistas: Francisco es un egresado de la Esmeralda, puede que mi corta experiencia me nuble la visón, pero creo que los egresados de la más prestigiosa casa de estudios de arte del país no dominan la escena como deberían, y no es que me disguste la pluralidad de orígenes en los artistas mexicanos, es que siento que hay una profunda brecha entre la Esmeralda y muchos sectores del aparato cultural mexicano, para poner un ejemplo aprovecharé la UCSJ, tenemos una carrera especializada en la investigación, análisis e investigación artística, que rara vez tiene contacto con la Esmeralda, son abundantes las tesis sobre are virreinal  o artistas consagrados, pero el arte es un ente vivo y siempre cambiante, no debemos demeritar nuestra igualdad de edad con los alumnos de Artes visuales al contrario, es indispensable que se establezcan espacios de dialogo entre los productores y los académicos del arte, en especial cuando nos encontramos ambos en etapas de formación, para enriquecernos y apoyarnos, esperando impulsar siempre la transformación de la sociedad mexicana con el humilde esfuerzo de las artes.

Del viento y la piedra

La exposición inaugurada el pasado 23 de febrero, “Del viento y la piedra”, entre Saúl Kaminer y Francisco Muñoz, busca generar un diálogo con el espectador acerca de la naturaleza del viento, apoyándose de metáforas geográficas para discutir conceptos como la memoria, el vestigio,  la trayectoria y el paso del tiempo. Ambas intervenciones fueron ideadas específicamente para este espacio, formándose a partir de su interacción con el espacio visual y transitivo de las salas.

La primera estancia cuenta con la intervención de Saúl Kaminer, quien a partir de tubos de ventilación metálicos, transfiere las cualidades lineales del dibujo a un espacio tridimensional y transitable. El viento se hace presente en el ambiente sonoro que propone la obra, emulando la respiración, y en ello, marcando un ritmo en la experiencia de la obra. En ella se representa el espacio aéreo, acentuado por la distancia entre el piso original de la celda, y las placas de cristal que nos separan de él. Las pulsaciones generadas por la respiración generan un ambiente para la meditación. Otro punto clave para esta sala es el tránsito. Resulta indispensable para su apreciación realizar un recorrido, en sintonía con el ritmo marcado por la respiración, y la linealidad propuesta por la instalación.


En la siguiente estancia nos encontramos con la instalación de Francisco Muñoz. De haber mantenido nuestra mirada en el aire, frente a la obra de Kaminer, nos vemos trasladados al suelo. La instalación de Muñoz consiste de varias esculturas de pequeño formato, esparcidas a lo largo del espacio, colocadas directamente sobre del piso. En ellas podemos reconocer las figuras de caracolas y juguetes, asemejando los recuerdos de una infancia en la cual podemos reconocernos, a la vez que nos extrañamos en su aparición. La erosión del viento se sugiere por el sonido reminiscente de la sala anterior. La apariencia formal nos sugiere la idea de fósiles, trayendo a discusión la idea de vestigios de un pasado enigmático. En esta sala se discute la memoria, la empatía y la ruina. En este sentido, la instalación dialoga con el espacio de la antigua celda. 

My Voice Would Reach You - Meiro Koizumi


Universidad del Claustro de Sor Juana
Guillermo Mederos Figueroa
5°A

Kouzimi retoma el melodrama japonés y plantea el conflicto emocional de un hombre. Es una historia violenta que explora la relación madre e hijo, a través de una conversación donde el individuo vacila entre una situación real e imaginaria.

 

Contemplamos un espacio que se va edificando, puesto,  que los diálogos se van construyendo en una extensión o área que se modifica a través de expresiones, con finalidad de reconstruir al sujeto que ha sido vaciado al transgredir su recuerdo para explorar la situación que apela a la posibilidad de comprensión en un intento de exteriorizarse. 


El video-instalación de Meiro Kouzimi amaga con la posibilidad del momento y del recuerdo, en proceso de reducir la geometría del discurso. El acto se oculta en los espasmos de la experiencia y toma lugar en el límite del conflicto, la  confrontación del sujeto y su madre.

viernes, 15 de abril de 2016

Dialogo y repetición ; Meiro Koizumi



Dialogo y repeticiónuna critica a la obra de Meiro Koizumi



Meiro Koizumi, My Voice Will Reach You, es una obra en formato video que por menos de 20 minutos nos otorga una historia.

Podriamos dividir la obra en dos partes.  La primera vemos a este personaje, japonés en su ciudad nipona, escenas de gente transcurriendo en la calle, en donde por medio de la condición de ciudad, se deja de tener en cuenta al otro aunque este a unos cuantos centímetros de ti,  lo no comunal, el chico esta llamando por telefono, repite el dialogo una y otra vez, parece hablar con su madre, propone unos días de primavera, unas vacaciones, insiste en que se encuentra bien en la ciudad. Esta primera parte nos da una noción de la vida de los jóvenes japoneses, que muchas veces tienen que dejar sus hogares y familia para progresar en la gran urbanidad. 

La Segunda parte, da un giro, es el mismo joven, dice lo mismo, ahora el sol se esta poniendo detras de él, lleva todo el día hablando por teléfono, podemos escucharlo decir el mismo monologo, pero ahora escuchamos tambien el otro lado de la linea, son operadores y operadoras de teléfono de diferentes compañias o callcenters, intentan contestar a lo que dice, se hace un dialogo absurdo, estos telefonistas estan disciplinados de una cierta forma para tratar a los clientes por lo que simplemente no le cuelgan, buscan ayudarlo o comprender que pasa. Son dos diálogos de vidas y formas en el Japón de Koizumi, nos hace reflexionar sobre la soledad, la disciplina, la cultura o el mismo manejo de la comunicación. 

Formas y sonidos del viento



Formas y sonidos del viento

Critica de la exposicion Del viento y la piedra.



La exposición " Del viento y la piedra" esta conformada por la obra de dos artistas; Francisco Muñoz y Saul Kaminer, la interacción en un espacio de un artista joven y uno maduro.


Saul Kaminer, instala un tipo de escultura, objeto con sonido a lo largo de la sala , con las luces bajas de color azul, nos hace preguntarnos ¿qué es ? ¿ qué se escucha ?. El objeto es un largo tubo que da giros y se suspende por hilos, parece un órgano viviente, la melodía que se escucha parece venir de el, pero no es así, una pequeña bocina al principio del tubo hace resonar la grabación de diferentes respiraciones.

Los sonidos simulan al viento, en nosotros y en el espacio. El sonido esta separado del cuerpo, no logra producir el sonido en si mismo, ni siquiera hace que cambie, entonces ambas materias se alejan y ya no da la satisfacción de ser un órgano viviente, lleno de viento, solo una apariencia de esto. Sin embargo esto no hace que la reflexión sobre el respiro desaparezca . Cuando te acercas y lo tocas, tocas el tubo, puedes sentir la ondulación del sonido, hacerlo vibrar, el sonido cambia al objeto aunque él no al sonido. En la pieza vemos un objeto casi humano, casi animal, viviente, pero puede ser el que nos observa como un objeto mas, puesto al los caprichos del viento.


Francisco Muñoz nos presenta una serie de objetos que yacen en el piso de la exposicion, a primera instancia se ven tan homogéneos, tan iguales, poco a poco, enfocando las diferencias se perciben , algunos son balones o tienen esa forma otros animales de juguete, o simples piedras. Estos objetos de cemento, nos hablan, ahora lo que nos parece común, habitable e utilizable se quedan en el limbo de la perdición, materia que no es de nadie, pero de todos, del mundo, podríamos llamarla basura o recuerdos, el viento se encarga de ellos, los deteriora. Una de las grandes capacidades del viento es arrastrar, erosionar para fragmentar a lo que se queda en un estado quieto, para así transformarlo.

Ambas exposición juegan bien entre ellas, proponen reflexiones interesantes y diferentes, aparte de adecuarse a las formas no comunes que tiene la Celda contemporanea.




jueves, 14 de abril de 2016

Celda contemporánea reseña crítica.

Universidad del Claustro de Sor Juana
Taller de Crítica
Guillermo Mederos Figueroa

Del viento y la piedra: Juego estéril, respirar en la industria.

Entramos a un cuarto con planta rectangular, oscuro y con piso de cristal que nos elevaba por las ruinas del convento de San Jerónimo, las sombras en las ruinas eran proyectadas por una luz tenue, blanca con toques azules, la profundidad de la atmósfera se aumentaba por la ilusión de no tocar el piso, los metales que sostenían el piso y el techo estaba helado con estructuras metálicas diseñadas para colgar cosas. El sonido de una respiración, un sutil ruido de  fondo, inquietante, como un amarillo que molesta pero no lo suficiente para quitar la mirada, acompañaba a los sonidos de unos pulmones agitados en ocasiones y pensativos por momentos. Una estructura metálica, con tubos que parecen venas, un sistema circulatorio de sonido, suspendido entre las ruinas y el techo, vibrando solo si ponemos atención, bañado con tenues luces blancas y azules que nos podrían recordar a un callejón al costado de una fábrica. La primer cámara, la del viento, se nos muestra como una respiración artificial, como una máquina tomando vida, como un objeto subjetivandose, no en la carne; en el metal, en este duro contenido, frío y rígido, opuesto a la calidez y flexibilidad de lo orgánico. ¿Que nos recuerda?
Podría ser nuestra edad industrial, que con la combustión interminable produce los fríos de la soledad, podría ser nuestro ser aprisionado en la máquina, o por el contrario, podría ser una mejora -a mi parecer ilusoria- de nuestro cuerpo complementado con la solidez e infranqueabilidad de la máquina, que se supone como un ente eterno, que escapa a las fuerzas naturales. Creo que para contestar estas preguntas deberíamos remontarnos a la obra. La respiración no es armoniosa, refleja un estado de ansiedad que fluctúa con un estado mínimo de la respiración, ambas cuestiones relacionadas con estados displacenteros, la maquinaria de tubos no se muestra con la rigidez total del metal, como que encierra a algo vivo… algo que respira por estas tuberías. ¿Este algo no seremos nosotros? y aquí llegamos a un punto en donde se mezclarían ambas teorías, un sujeto que necesita a la máquina para poder vivir, es decir, que vive gracias a la técnica, pero a la vez lo oprime. En mi opinión este autor logra sintetizar las relaciones sujeto-objeto y su dialéctica dentro de una atmósfera industrial donde se confunden y funden, engañandose entre formas y contenidos, su invitación a desentrañar este misterio se encuentra implícita, el cuestionamiento es implícito mientras que la obra se nos muestra como un respirador luminoso y vibrante.
Por el contrario, en la obra contigua, logro ser yo el que complete la obra… es demasiado abierta, su sistema no me conduce más que a pensar entre rocas y sombras, en objetos inútiles y pretenciosos. Es tan abierto el sistema que podría ser tomado como basura o como una crítica a un sistema abierto o a uno cerrado, tanta ambigüedad hace que el espectador necesariamente concrete la obra. Pero podría causar la misma reflexión una pluma tirada en un piso de cristal, totalmente al azar, pero aquí nos encontramos con la diferencia que esta en una zona de “Exposición”. Se nos obliga, de forma implícita, a encontrar algo en esos objetos tirados, pero el arte nunca es obligación, y un arte que solo refleja forzando, para empezar, no comunica, para terminar, no genera más que una infinidad de reflexiones y si se abre a todo, no refleja nada. Y aunque en la exposición se nos muestra como la permanencia del objeto como una piedra, un molde de una pelota Nike de baloncesto junto con otros objetos del mismo estilo, pienso que refleja más un juego sin posibilidad de diversión, que la permanencia del objeto. En lo personal, me divirtió poco menos que cuando tomo una linterna y juego con las sombras.
Crítica sobre obra de Saúl Kaminer y Francisco Muñoz, Del viento y la piedra.

La obra se encuentra dentro de la Celda Contemporánea perteneciente a la universidad El Claustro de Sor Juana, se expone a dos artistas mexicanos [Kaminer y Muñoz], son instalaciones con el tema principal del viento y la piedra, como el título refiere. A pesar de la diferencia de edad de los artistas y su trayectoria, existe una relación en cuanto a significaciones de cada obra.

La que más llama la atención es la obra El respiro del respiro, donde traspasa el aire por tubos de aspecto metálico hechos de aluminio que generan la sensación de que la materialidad realmente puede respirar; obra que permite la interacción e incluso da sensación de estar dentro de ella y sentir el aire que corroe todo el espacio; el movimiento se lo da el espectador al transitarla. La segunda lleva por nombre La espuma del mar frío, son objetos de piedra esparcidos por todo el espacio [deformes o con formas cotidianas], gracias al piso de la celda [que es de cristal] se crea la sensación de que todo realmente flota en el aire, hasta nosotros; es increíble como se crea dicha sensación aunque sea un material pesado, vemos total importancia al aire y su ligereza.

Se necesita saber el contenido de la obra porque a simple vista no se entiende la relación de ambas; son muchas metáforas sobre el olvido, los vestigios y ruinas que se desgastan por el viento sin que pase nada violento. Es como si se trajeran fragmentos del pasado que fue destruido por solo el paso de los años; la evocación de estos dos conceptos de la obra nos hace entenderlo, a demás el contexto [las ruinas del siglo XVII de la Celda que están debajo del piso de cristal]. Debo admitir que el contexto fue bien elegido, pero se debería dar más pauta sobre lo que se habla porque sino resulta  inentendible y no genera ninguna reflexión, solo el ver y transitar las obras por el público.

Crítica sobre obra de Meiro Koizumi, My Voice Will Reach You.

El video que nos presenta el artista dura aproximadamente 17 minutos; en la primera parte observamos que recibe una llamada que parece ser de su madre [no escuchamos el otro lado de la línea] en medio de un lugar muy concurrido, pareciera que habla de quejas cotidianas y se agobia, cuando se corta la llamada una vez vemos que él es quien insiste en estar con ella solo un fin de semana; en la segunda parte una carta ocupa toda la pantalla, siendo el tema principal la soledad de un hombre, inferimos que la escribe el autor y se entiende que su madre falleció; por último, volvemos al primer escenario, pero está vez si podemos escuchar el otro lado de la línea, en realidad hablaba con gente de call-centers y no importa lo que le respondan, el sigue con su discurso como en la primera parte.

Vemos aquí una contraposición; pareciera que el artista quiere generar sentimiento de tragedia combinado con comicidad pero en realidad, surge un cuestionamiento en la manera en que se enfrenta la falta de cariño con una que solo sigue ordenes [por más incoherente que termine la conversación]. El artista, se podría considerar de forma sutil, nos muestra su situación y cómo la enfrenta, impresiona el hecho de que no utiliza ninguna escena de tristeza o incluso exagerada para demostrar cómo sintió la pérdida de alguien, simplemente con repeticiones y enlaces que crea la reflexión del espectador lo podemos analizar.

Igual hay una demostración de lo público y lo íntimo o privado; desde el principio cuando habla de algo tan personal frente a tantas personas puede haber una interpretación errónea [nos damos cuenta con el dialogo del principio y al final], hay que conocer todas las caras de la situación para poder hablar sobre ella; y lo íntimo se demuestra cuando nos presenta la carta, aquí entra la relación con lo que mencione en el párrafo anterior. En conclusión, el artista demuestra que no se necesita ser tan amarillista y corromper al espectador para demostrar lo que se quiere decir, la simpleza y la sencillez son suficientes; y que las interpretaciones varían, pero hay que esperar a ver el todo para comprender el mensaje.

lunes, 11 de abril de 2016

Del viento y la piedra

En enero se inauguró en la celda contemporánea la exposición Del viento y la piedra en la que se buscó tener obra de dos artistas contemporáneos, uno con algunos años de experiencia y el otro con nuevas ideas. 

Saúl Kaminer es el artista con más trayectoria, a él le toca la parte del viento que crea con una instalación de tubos flexibles de aluminio, una obra que se supone respira por si sola. Las luces azules que hay alrededor de ella y el sonido que se escucha al entrar a la sala provocan que respires de manera distinta, tranquila. Sin embargo, a mi parecer la obra no aporta nada más que un poco de tranquilidad con ciertos brincos por la variación del sonido, pero tiene una estética que puede llegar a ser fotogénica y verse bien.

En la segunda sala nos encontramos con la piedra realizada por Francisco Muñoz, un artista joven. A mi parecer, la celda contemporánea no es para nada el escenario para exponer esa pieza. Se podría decir que la obra se funde con el ambiente, yo creo que más bien se confunde y no se aprecia como tal vez se apreciaría en una sala blanca. Busca cerrar su pieza al relacionarla con el aire, convierte algunas de sus piedras en objetos aéreos, a mi parecer forzando el material y sin lograr su objetivo.


Diálogos impersonales

Hoy en día es cada vez más difícil demostrar sentimientos, la mayoría de las veces los mostramos por medio de emoticons que mandamos a nuestros amigos o familiares. En una época donde la gente cada vez escribe menos y habla más, y en la que todos estamos en constante movimiento, Meiro Koizumi se detiene a hacer una llamada. Al principio sólo lo escuchamos hablando, al parecer con su mamá, pidiéndole que se vaya de fin de semana con él, que no se preocupe por el dinero. Lo vemos repetir el discurso varias veces, al principio pensé que era la misma escena desde distintas perspectivas pero la gente alrededor cambiaba constantemente.

Después se escucha la voz al otro lado, Koizumi está llamando a call centers con un discurso memorizado, cualquiera que sea la respuesta de la persona al otro lado del teléfono él siempre dirá lo mismo. En este momento se vuelve divertido para el espectador, para la persona al otro lado del teléfono no lo creo. Llama la atención como la gente alrededor de él pasa sin siquiera voltearlo a ver, en ese momento se puede apreciar la gran diferencia entre los habitantes de Japón y los de México, se percibe una frialdad y distanciamiento entre ellos impresionante.

Incluso la respuesta de las personas al otro lado del teléfono son extrañas, por supuesto que en nuestro país nadie contestaría de la misma manera. Es una interesante propuesta del artista que nos hace reflexionar acerca del distanciamiento que hemos creado a partir de las nuevas tecnologías. 

Cityscape

En la obra Manufacturated Landscape de Edward Burtynsky, el artista nos deja ver un estilo de paisaje muy peculiar, creo que no es para nada ajeno a la realidad en la que vivimos, los paisajes románticos en los que se aprecia la naturaleza, el cielo azul, las nubes y la limpieza del medio ambiente ha quedado atrás. Este tipo de paisaje creado por el hombre podría llegar a ser surrealista, yo lo llamaría Cityscape ya que es en las grandes ciudades donde podemos ver el tipo de paisajes que se nos muestran en el video.

Es importante mencionar que las fábricas en las que se mete se encuentran en China, el país con más habitantes a nivel mundial y podemos observarlo en la inmensidad del lugar donde cabe tanta gente que resulta imposible contarla. Esta inmensidad con la que nos encontramos en al obra nos deja ver nuestra pequeñez en el mundo, la pérdida de la individualidad de cada uno de los trabajadores de la fábrica que se convierte en un conjunto, son parte de una gran máquina, son engranes que deben llevar cierto ritmo para ser eficientes y que la máquina sea eficiente.

Más allá de la estética debido al ritmo y la repetición de ciertos elementos, creo que Brutynsky hace una crítica de el aspecto de máquina que tiene el ser humano, todo esto influenciado por la necesidad de tener dinero para consumir productos que en realidad no necesitamos. Si nos volteamos a ver, no somos tan diferentes, seguramente no somos tan ordenados pero definitivamente somos parte de una máquina que hace dinero para los políticos y dueños de las empresas más grandes.

“Conciencia y Relicare” Ensayo critico sobre la vídeo instalación: “My voice would reach you”, Meiro Koizumi (2009)

Auza Baez
“Conciencia y Relicare
Ensayo critico sobre la vídeo instalación: 
“My voice would reach you”, Meiro Koizumi (2009)


Si el arte tratara de algo, me gustaría escribir sobre “la condición humana” como ese “algo”, y nuestra condición en el universo nos atraviesa, nos desdobla y acongoja, hay días, cuando es inconmensurable, imposible de sostener, y necesitamos comunicar.

Los primeros momentos de conciencia humana presumiblemente sean la distinción de otredad, ser capaces de reconocerse a si mismos y la separación entre nuestro ser y el universo, pero desemboca en algo terrible, una sensación de pérdida: Platón habló de la desgracia del alma al caer en el cuerpo, o cuando Arjuna llora (Bagavad  Gita), Krishna lo recompone mostrándole que no hay ruptura alguna entre las condiciones de su tiempo y los designios de Brahma, relicare, lo reconecta, y este no ha debe de dejar de ser uno de los motores del arte, kotzumi nos reconecta con nuestras madres, es encantador que el autor exprese en una entrevista que .

El video está dividido en dos partes, la primera está rodada en una avenida de Tokyo, un hombre vestido de traje está llamando a su madre, la invita a salir el fin de semana, a tomar un baño de aguas termales, en la segunda parte escuchas las respuestas de los interlocutores al otro lado del teléfono, son servicios de atención telefónica, de empresas Japonesas, que tienen respuestas amables y preconcebidas para cada situación, mostrando al espectador que la madre ya ha fallecido y el hijo espera que su voz le alcance de alguna mágica manera a través del celular. 

Es un melodrama japonés, de enorme riqueza visual, bastante contemplativo, que aprovecha entornos urbanos para construir su narrativa de soledad, aislamiento y pérdida, las constantes imágenes de no-lugares, solos, o con personas recorriéndolas sin detenerse, el tono azulado y grisáceo del color de cada toma, hacen eco profundo en el recuerdo de la relación de cada uno con la progenitora.

El melodrama es algo profundamente conocido en la cultura mexicana, gracias a su sobreexplotación cotidiana en la televisión, Televisa y Tv Azteca se han encargado de transformar al melodrama de tintes más dulces y mojigatos en norma para la televisión, con fines efectivamente moralistas, casi siempre malogrados, con actores incapaces de profundizar en el dispositivo teatral mas allá de la “Industria del Espectáculo”, personajes más planos y predecibles día a día, la narrativa de todas ellas es simple: dicotomía bien y mal, seguida de una serie de embates desde las acciones del personaje malvado hacia el bondadoso, quien sufrirá estoicamente todas las malaventuras, para que al final, su bondad y fe lo salven, “sólo por ser muy bueno”.

Ver desde la perspectiva mexicana el melodrama que Meiro nos presenta en “My voice would reach you”, es fascinante, me parece que lo emplea desde un ascetismo nada frío, al contrario, delicadamente poético, la carencia de narrativa lineal, de sobresaltos entre imágenes con ritmos opuestos, todo hace parecer que un teme que podría rozar en lo cursi manipulador como “la nostalgia por los padres perdidos que ignoramos en vida” se trate con todo el respeto y elegancia del mundo, genera tremenda empatía.