Auza Baez
“Sobre el viento, la roca, el espacio y el tiempo”.
Reseña crítica a “Del viento y la piedra”
El viento es un ser dual, nos rodea en la cercanía y parece liviano, inmaterial, en otro extremo es poseedor de una titánica fuerza capaz de moldear valles rocosos, devastar pueblos enteros o arrancar vigorosos árboles desde la raíz, y es que los opuestos complementarios son la estructura del universo, dialéctica.
La propuesta de Berta Kolteniuk curadora de “La Celda contemporánea” está profundamente basada en la dialéctica, propone aprovechar este espacio de la Universidad del Claustro de Sor Juana para hacer convivir y conversar un binomio de artistas en torno al viento, con una distintiva y premeditada característica entre ambos, uno es joven, perteneciente a las mas recientes camadas de artistas visuales, un egresado de “La Esmeralda”, el otro, surgido originalmente de la arquitectura, fácilmente multiplica los años de experiencia del novicio, Kolteniuk está convencida de que en los años mas recientes el medio artístico ha caído en un exceso de neofilia, otorgando a los artistas jóvenes demasiada atención, “La Celda Contemporánea” busca poner a discusión esta “burbujeante” idea, esperando que el espectador se sume para concluir el “acto creativo” y con su percepción, aportar a la discusión y juntos construir conocimiento.
El espacio es uno de los ejes temáticos de la galería, y convergen en esta exposición de varias maneras, la primera es el viento, la celda se convierte en un espacio privilegiado para pensar e imaginar al viento, de religarnos con la experiencia del viento, idea nada ajena al quehacer del arte, me parece que esta preocupación es compartida, por los pintores el Romanticismo alemán, el Land Art, o la pintura de Turner con sus vertiginosos paisajes del océano embravecidos por el viento.
“La naturaleza es un templo en donde vivos pilares
dejan de vez en cuando salir confusas palabras;
el hombre lo recorre a través de unos bosques de símbolos
que le observan con ojos familiares.” Baudelaire
Y es en este esfuerzo de agudizar la sensibilidad que la conciencia del espacio se vuelve primordial, ambos artistas deben jugar con el diseño de la celda, el suelo, constituido de paneles de cristal y vigas de acero permite ver las ruinas de las “Jerónimas” eleva el grado de complejidad de las piezas, suma a la forma y contenido.
Saul inició el proceso de la pieza con un recorrido por la sala, elige hacer un dibujo, con lineas sobre el largo rectángulo de la celda que posteriormente transforma en una escultura filiforme con base en cilindros flexibles de aluminio.
Francisco trae a la celda una de sus piezas, una serie de vaciados en cemento con moldes tomados de objetos cotidianos, le presta especial atención a la ergonomia como criterio al elegir, pero también hay fósiles marinos, conchas y caracoles.
Y es que en ambas se dialoga profundamente con el espacio, pensando al viento y pensando las condiciones de la galería, Saul construyó una pieza dinámica. que te obliga a recorrerla debes caminar debajo, acercar el oído, las mejillas o las manos a los tubos, sentir como vibran con lo sonidos que emanan las bocinas, reproduciendo una grabación de la respiración de Saul, con ritmo y tono agitado, potente, mientras que Francisco modeló piezas de una naturaleza bastante mas estática, digamos que mientras Saul se concentra en el dinamismo del viento Francisco se concentró en las huellas del movimiento del viento.
Imagino que no será demasiado difícil para el lector especializado en arte percatarse que siempre es complicado hacer obra ex profeso, y es que la estrategia de escoger un tema casi aleatorio y posteriormente hallar de entre una baraja de artistas a los que puedan compaginar mejor, puede que haya resultado utilizada hasta el abuso por los curadores, y plantea muy pocas preguntas entorno al quehacer artístico.
Por otro lado la idea de hacer dialéctica intencional en el espacio de la celda entre dos generaciones me resulta como espectador activo interesante, que debería ser tomada con seriedad y constancia, suena casi a estudio antropológico, y podríamos aprovechar la discusiones del mismo para enriquecer la estrategia.
Al enfrentarnos al otro la primera complicación es que siempre partimos de nuestro horizonte do comprensión y presuponemos al otro, lo inventamos (Europa inventó al mito del “buen salvaje”, o “el dorado”, elc.), se debe ser consciente que la presencia del investigador modifica el actuar del investigado, nuestros artistas se modificaron por la presencia de la celda contemporánea como institución; Por otro lado, también hay siempre mucha distancia aún entre otredades de la misma edad, el cambio generacional seguramente implica una regla interesante, pero creo que el “formato dos” es interesante aún cuando no se refiera en específico a artistas de distintas generaciones, sexos, o nación. ¿Cómo hacer entonces de la celda un espacio perfectamente horizontal para el dialogo entre dos artistas donde el criterio principal de haberlos elegido haya sido la distancia generacional entre ambos sin modificar o desviar su discurso personal?
Y es que me parece que la exposición tiene un par de tropiezos significativos, si exploramos las obras tanto de Saúl como de Francisco sin el discurso del viento; Saúl remite más a un dialogo entre el sonido de la respiración y sus resonancias en la habitación, aunque dialoga muy bien con sus trabajos de esculturas filiformes anteriores, mientras que la de Francisco resulta demasiado forzada, si contemplamos un amplio panorama de su obra podremos darnos cuanta que el trabaja en torno a la idea de arqueología y antropología, pretende hacer un trabajo lúdico sobre los objetos cotidianos, al sustraerlo del uso diario, toma moldes de vaciado en cemento y presenta los resultados como fósiles de la presencia humana en la tierra, el discurso de las rocas moldeadas por la actividad del viento puede ser cierta, en mi experiencia personal reconozco los valles referidos en Tlaxcala por Francisco, pero no los veo en su obra, podría ser en la disposición de las piezas en la sala, pero aún me parece débil.
Propongo que el dilema de las discrepancias se puede resolver con un trabajo “poquito” más complejo antes de diseñar la exposición, no me parece que importe demasiado la elección de los artistas, lo que si me parece debe hacerse es un largo y tendido dialogo entre los dos artistas invitados, uno lúdico, sin un objetivo específico al final, pero con la necesidad inherente de hallar un tema de común interés entre ambos, para hacer obra ex profeso que muestre la condición única de sujeto que posee cada artista para percibir, reflexionar y expresar la idea seleccionada, donde no se nieguen las conexiones con el trabajo previo de cada uno, incluso cuando lo nieguen, y es que me parece debemos ser más atrevidos con la experimentación, buscamos con perseverancia el éxito, y la innovación, pero estos solo pueden darse a su mejor nivel en entornos definitivamente abiertos, que corren el riesgo de errar más de un par de veces con la calidad del resultado, pero sostengo la esperanza que la libre experimentación y juego nos llevan a resultados más poderosos.
Hay algo que me resulta profundamente valioso en la elección de estos artistas: Francisco es un egresado de la Esmeralda, puede que mi corta experiencia me nuble la visón, pero creo que los egresados de la más prestigiosa casa de estudios de arte del país no dominan la escena como deberían, y no es que me disguste la pluralidad de orígenes en los artistas mexicanos, es que siento que hay una profunda brecha entre la Esmeralda y muchos sectores del aparato cultural mexicano, para poner un ejemplo aprovecharé la UCSJ, tenemos una carrera especializada en la investigación, análisis e investigación artística, que rara vez tiene contacto con la Esmeralda, son abundantes las tesis sobre are virreinal o artistas consagrados, pero el arte es un ente vivo y siempre cambiante, no debemos demeritar nuestra igualdad de edad con los alumnos de Artes visuales al contrario, es indispensable que se establezcan espacios de dialogo entre los productores y los académicos del arte, en especial cuando nos encontramos ambos en etapas de formación, para enriquecernos y apoyarnos, esperando impulsar siempre la transformación de la sociedad mexicana con el humilde esfuerzo de las artes.
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