Exposición Del viento y la piedra en la Celda
Contemporánea de la Universidad del Claustro de Sor Juana
Del 24 de febrero al
16 de abril de 2016, se exhiben las obras de Saúl Kaminer y Francisco Muñoz,
dos artistas que interpretan el viento y sus influencias en la materia, ya sea
a través de la lectura acústica de lo que provoca en el interior de una
estructura tubular, ya sea a través de la erosión sobre la piedra.
La primera obra que
encontramos al entrar en la celda contemporánea, es una estructura tubular
suspendida en la que se recrea acusticamente lo que haría el viento al
canalizarse dentro de la estructura.
Una vez que logramos
sentir esa secuencia de la forma y el sonido, se pasa a la segunda obra, esta
vez el autor se sirve de vaciados en cemento de piedras erosionadas y elementos
humanos diversos.
Mientras observamos
los vaciados sobre la ventana arqueológica de la celda, se escuchamos el viento
que pasa dentro de la primera pieza, por lo que está siempre presente como
fondo mientras observamos la segunda obra.
Los vaciados están
sobre el vidrio de la ventana arqueológica lo que hace que se reflejen en las
ruinas y den la impresión de flotar entre el pasado y el presente
arquitectónico del espacio.
Es interesante
observarlas sin saber quién es el autor y regresar una vez que se tengan más
datos, lo que nos muestra que hay informaciones que no son realmente
importantes como saber que los artistas son de generaciones diferentes, y la
obra nos provocará impresiones diferentes de la inicial al conocer lo que inspira
a uno y a otro artista a utilizar el viento como material y, algo notable, cómo
el espacio modifica las obras.
La primera obra es de
Saúl Kaminer, miembro de la Galeria de Arte Lewinson, su búsqueda lo ha llevado
a incluir las sobras como parte consciente de sus esculturas y se interesa en
desarrollar el tema del Totem. Siempre buscando descubrir la identidad.
Francisco Muñoz. El autor
de la segunda obra, visita frecuentemente una región de Tlaxcala donde el
viento erosiona constantemente las colinas. De ahí que su obra intente
reproducir las emociones que prueba cuando está en ese lugar.
La celda contemporánea
tiene una de las ventanas arqueológicas más grandes de la Ciudad de México, los
restos del Convento jerónimo de Santa Paula están siempre presentes mientras se
observan las piezas contemporáneas e interactúan con ellas.
Gracias a las características de un espacio tan especial, las obras adquieren una forma y un fondo que no se repetirán si las mismas piezas se exponen en otro espacio.
Claudia Negrete
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