sábado, 12 de marzo de 2016



El viento y la piedra
Saúl Kaminer y Francisco Muñoz
por Diego Nava

La erosión suele ser lenta, el tiempo descompone y deshace. La tierra desnuda como testimonio de la fuerza del viento. Alternancia y disgregación.

Entalladuras esculpidas vigorosamente, corrosión-erosión en la alternancia del desplace de las partículas dispersas. Explora los espacios como fragmentos de los procesos de desgaste del movimiento.

Vestigios de la Celda, representaciones del objeto, dispositivos de cotidianeidad, códigos de los individuos convertidos en una existencia pulverizada.

Las estimulaciones oscilando en el cohabitar, disponibilidad por la forma, un hombre sin certeza suavemente finalizado en la disgregación de la materia.

Saúl Kaminer , toma partes de “ sombra de la sombra, y lo lleva al espacio de la tridimensionalidad, establece un diálogo entre sus formas conocidas, sombra, color, soplo…

Materialidad como extensión de la forma, respiración paradójica en el vacío, propagación de vibraciones que suplanta el movimiento toraco-abdominal que produce un repliegue inmediato al desplazamiento engendrado en la transformación del espacio.

Movimiento continuo, impulso de libertad, dirigida hacia una meta, darse un fin vinculado con la contemplación, lo transitable como un estimulo mistificado del cuerpo que exacerba el movimiento como un avatar deliberado, un imperativo de lo plural desprovista de autonomía y pulverizada a nuevos fines.

El viento y la piedra es el resultado escenarios flexibles en función de transformar el distanciamiento del espectador hacia un proceso de personalización, aseptiza el lenguaje (en cuanto a entender únicamente lo que dice el texto). Hay vacilación al camino que conduce.


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