Cecilia Hurtado nos muestra una serie de fotografías, de las cuales, la mitad fueron tomadas por la joven artista mientras que la otra mitad, fueron recuperadas de archivos. A su vez, muestra un video en el cual quema fotografías del Ángel de la independencia en México, mostrando cómo lentamente se queman y destruyen pero a su vez, se rehacen. Mientras que en otro lado de la habitación, retratos de personas se mezclan y difuminan lentamente con la muerte. El camino que toma Hurtado en su obra se dirige a la reinterpretación de archivo, donde una fotografía de hace tiempo, puede tomarse de distintas maneras.
Miriam Salado va más por la idea de rescatar el ambiente, y mediante objetos naturales que se ha encontrado intervenidos por el ser humano, mostrarnos los pros y contras. Me parece la parte de la exposición más confusa, pues las obras presentadas por la artista llegan a sentirse inconclusas y sin coherencia unas con otras.
La segunda instalación a mi parecer era la más impactante era la de madera que se convertía poco a poco en esculturas kitsch, que se vendían a turistas en alguna parte de México. Mientras que la primera, no transmitía su mensaje. Me parece que la culpa la tiene el material que eligió la artista, pues utiliza vaciados de yeso que forman el caparazón de una tortuga. Tal vez el utilizar los caparazones reales que encontraba no era la mejor idea, pero probablemente estilizar el yeso (ya que mostró en varios dibujos que tiene técnica) no iba de más, y no saltaría tanto esta instalación.
Una mejor elección de obras por parte del equipo de la celda contemporánea y por parte de las artistas me hubiese parecido más pertinente y hasta cierto punto coherente. El video presentado por Cecilia y la instalación de madera de Miriam me parecen las obras más impactantes, y chequear individualmente a cada artista nos puede dar otro panorama.
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