Meiro Katzumi ¿Ya no habrá vuelta atrás?
Un japonés con aspecto de burócrata como hay
tantos en la zona, está en medio de una avenida importante de Tokio, al estilo
de Ginza, Shinjuku o Shibuya, está hablando
por teléfono, comprendemos que habla con su madre que se preocupa, le envía
arroz porque cree que no come suficientemente bien. Él pregunta si está libre
el fin de semana para salir juntos
Meiro Katzumi juega con el sonido y el
silencio, haciendo escuchar sólo el teléfono, o todo el ruido exterior, carros,
personas o en otra parte, música
El personaje habla cada vez más angustiado,
empieza a anochecer y cambian las imágenes. Vemos un niño haciendo un picnic
con su madre (deducimos que es el chico que está al teléfono). Comenta cuanto
son valiosas esas imágenes para él y habla de una carta que no puede llegar
donde está ahora su mamá
Repiten la escena donde habla con su madre en la
calle, pero esta vez oímos al que recibe la llamada y está llamando a una
empresa, haciendo como si fuera su madre.
La operadora termina por decirle “sorry I’m
not your mother” y se lo mismo llamando a varias partes y hombres y mujeres que
le contestan y terminan por colgar. Se queda escuchando el bip después de que colgaron
Se oye música de órgano, como de los años 70. Dice
“cuídate” y termina escuchándose Se oye sólo el órgano de los años 70.
A lo largo de la performance del actor, percibimos
la terrible situación del ser humano en medio de una sociedad que no tiene
espacio para existir como otra cosa que no sea brazos o cerebros para producir.
No existe un espacio para poder tomar un momento
para hacer el luto por la muerte de un ser querido, no existe quien pueda por
lo menos escuchar la pena de esa muerte, así como no existe espacio para vivir
como un ser humano.
Con una mirada de hombre de oriente, Meiro
Katzumi nos muestra como el ser humano ha provocado la decadencia y el absurdo el
mundo que nos toca habitar. Queriendo controlar todo, hemos perdido la
capacidad de ver hacia los valores y emociones que han creado su civilización y
llegamos a ya no poder dominar nada, sólo podemos observar como la degradación es
cada vez más el resultado de nuestra ceguera.
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