El artista Meiro Koizumi explora mediante sus vídeo-perfomances los conceptos de lo público y lo privado, con ciertos matices cómicos al principio que de a poco van adquiriendo un tono melancólico y doloroso.
La obra, My voice could reach you inicia con una escena en donde se encuentra un hombre en medio del bullicio de la ciudad, de repente toma su teléfono celular, marca un número y espera una respuesta. A pesar del ruido podemos escuchar lo que dice. Comienza la conversación pero no oímos la voz de su interlocutor, no obstante por el contexto y contenido de lo que habla inferimos que la persona a la que ha llamado es su madre. Intenta convencerla de salir el fin de semana y después de varios argumentos, lo logra. Posteriormente se interrumpe bruscamente el vídeo para mostrar diferentes planos de la ciudad (quizás sea Tokio) y al mismo tiempo se muestran de apoco partes de una carta en japonés aunque se leen los subtítulos en inglés;no hay sonido, sólo se van mostrando las palabras en las que inferimos que es el sujeto el que la escribió dedicada a su madre. Por el contenido de la misma se da a entender que su madre está muerta. Una vez que termina la carta, se regresa a la proyección anterior dónde vemos al hombre, es la misma escena con la diferencia de que esta vez escuchamos lo que pasa del otro lado de la línea. No es su madre, son personas que trabajan en call-centers, servicio al cliente, etc. no le importa lo que el otro le responda, él sigue con su discurso hasta al final, pretendiendo que habla con ella.
¿Dónde entrarían en juego los conceptos de lo público y lo privado? Existe una línea muy delgada en el vídeo, por un lado el hombre se encuentra en medio de la calle, un lugar ruidoso donde la gente transita, pasan los coches y camiones y todos se mezclan con todos, Contrasta con el tema de la llamada, ya que usualmente para ese tipo de cuestiones uno buscaría un lugar más apartado (a menos que la llamada sea desde un teléfono público, pero no es el caso) no obstante, probablemente sea este alboroto el lugar propicio para hacerlo porque de esta forma nadie lo escucharía ni le prestaría atención, lo hace invisible, lo que en otro contexto podría considerarse como algo perjudicial aquí es una ventaja. Al escuchar que le habla a su madre no salta como algo fuera de lo normal, incluso cuando empieza a repetir varias frases, se interpretaría como que no se escucha bien del otro lado, sin embargo nunca dudamos de que es ella la que le contesta aunque no la oigamos, entramos en el mismo juego que el hombre.
No es hasta que se muestra la carta que las piezas se van acomodando: la madre no está y un remordimiento (o quizá simple nostalgia) empuja al sujeto a escribirle y decirle todo lo que significaba para ella. El hecho de que no haya ningún sonido, nos hace poner más atención en las palabras que en el fondo que es la ciudad. Da la sensación de que a pesar de que el mundo sigue su curso, él quiere hacer una pausa para rememorar.
Al regresar a la escena, se torna algo confuso porque no se entiende entonces a quién se dirige. Sólo que esta vez sí escuchamos a su interlocutor, Decide llamar a gente con la que difícilmente se generan vínculos afectivos; los call-centers; esas personas que si bien son amables, no son el personaje ideal para buscar consuelo, no obstante, el sujeto necesita oír una voz para sentir que está hablando con alguien, de otro modo no habría necesidad de llamar, incluso podría solamente hacer la mímica sin llamar a nadie. Resulta cómico porque aunque estén dos personas hablándose entre ellas no existe comunicación pues el sujeto sigue el guión que quiere decir a su madre y los otros personajes desconcertados no logran resolver la situación. Varias veces se repite el hecho y se convierte cada vez más cómico y tierno por resultar una acción desesperada. Empero al final cuando cuelga, regresa entonces a su soledad que le empujo a realizar algo sin sentido, tal cambio brusco de lo cómico a lo melancólico es lo que provoca esta sensación dolorosa de vacío.
Sumando todo, la obra aborda el sinsentido de algunas acciones, lo rápido que el mundo nos olvida después de la muerte, el dolor que provoca y no poder hacerlo externo, la sensación de estar solo en un lugar rodeado de gente, la insensibilidad que se genera en urbes tan grandes que por esa misma condición no son capaces de generar vínculos humanos.
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