La
obra de Meiro Koizumi tiene muchos matices conceptuales, va desde reflexiones arquetípicas
en relación a nuestros días: fenómeno de masas, redes sociales; el ser
individuo frente a una hibridación en tiempos globalizados y con todo ello la
histeria que genera la soledad y la falta de una comunicación con el otro a
nivel de lo realmente tangible o sublime. Por otro lado, genera un frente de tensión
con cuestiones propias de su cultura, tradición Vs modernidad, que difícilmente
podríamos entender ya que solo podemos capturar una noción de lo que es el –valor—
para un guerrero Kamikaze, reflejo de una tradición samurái histórica cultural.
Koizumi
busca exponer estas nociones a partir de video instalaciones y performances, en
ellas establece puntos de dialogo y de meditación. A partir de su imaginación en
estado de emancipación pretende comunicar la autonomía de su arte usando el
aparato de comunicación masiva. En un
contexto que a mi parecer, es una “contradicción consiente” que construye para uso
del espectador.
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