jueves, 14 de abril de 2016

Crítica sobre obra de Meiro Koizumi, My Voice Will Reach You.

El video que nos presenta el artista dura aproximadamente 17 minutos; en la primera parte observamos que recibe una llamada que parece ser de su madre [no escuchamos el otro lado de la línea] en medio de un lugar muy concurrido, pareciera que habla de quejas cotidianas y se agobia, cuando se corta la llamada una vez vemos que él es quien insiste en estar con ella solo un fin de semana; en la segunda parte una carta ocupa toda la pantalla, siendo el tema principal la soledad de un hombre, inferimos que la escribe el autor y se entiende que su madre falleció; por último, volvemos al primer escenario, pero está vez si podemos escuchar el otro lado de la línea, en realidad hablaba con gente de call-centers y no importa lo que le respondan, el sigue con su discurso como en la primera parte.

Vemos aquí una contraposición; pareciera que el artista quiere generar sentimiento de tragedia combinado con comicidad pero en realidad, surge un cuestionamiento en la manera en que se enfrenta la falta de cariño con una que solo sigue ordenes [por más incoherente que termine la conversación]. El artista, se podría considerar de forma sutil, nos muestra su situación y cómo la enfrenta, impresiona el hecho de que no utiliza ninguna escena de tristeza o incluso exagerada para demostrar cómo sintió la pérdida de alguien, simplemente con repeticiones y enlaces que crea la reflexión del espectador lo podemos analizar.

Igual hay una demostración de lo público y lo íntimo o privado; desde el principio cuando habla de algo tan personal frente a tantas personas puede haber una interpretación errónea [nos damos cuenta con el dialogo del principio y al final], hay que conocer todas las caras de la situación para poder hablar sobre ella; y lo íntimo se demuestra cuando nos presenta la carta, aquí entra la relación con lo que mencione en el párrafo anterior. En conclusión, el artista demuestra que no se necesita ser tan amarillista y corromper al espectador para demostrar lo que se quiere decir, la simpleza y la sencillez son suficientes; y que las interpretaciones varían, pero hay que esperar a ver el todo para comprender el mensaje.

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