Hoy en día es cada vez más difícil demostrar sentimientos, la mayoría de las veces los mostramos por medio de emoticons que mandamos a nuestros amigos o familiares. En una época donde la gente cada vez escribe menos y habla más, y en la que todos estamos en constante movimiento, Meiro Koizumi se detiene a hacer una llamada. Al principio sólo lo escuchamos hablando, al parecer con su mamá, pidiéndole que se vaya de fin de semana con él, que no se preocupe por el dinero. Lo vemos repetir el discurso varias veces, al principio pensé que era la misma escena desde distintas perspectivas pero la gente alrededor cambiaba constantemente.
Después se escucha la voz al otro lado, Koizumi está llamando a call centers con un discurso memorizado, cualquiera que sea la respuesta de la persona al otro lado del teléfono él siempre dirá lo mismo. En este momento se vuelve divertido para el espectador, para la persona al otro lado del teléfono no lo creo. Llama la atención como la gente alrededor de él pasa sin siquiera voltearlo a ver, en ese momento se puede apreciar la gran diferencia entre los habitantes de Japón y los de México, se percibe una frialdad y distanciamiento entre ellos impresionante.
Incluso la respuesta de las personas al otro lado del teléfono son extrañas, por supuesto que en nuestro país nadie contestaría de la misma manera. Es una interesante propuesta del artista que nos hace reflexionar acerca del distanciamiento que hemos creado a partir de las nuevas tecnologías.
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