Gabriel Orozco es sin duda el artista mexicano contemporáneo más reconocido a nivel mundial, por ser un transgresor del arte de primer nivel. No le bastó con la caja de zapatos para ofender al mundo entero, sino que ahora buscó centrar su "falta de respeto" y decidió sacar de quicio a sus compatriotas, presentando la obra Oroxxo.
Las críticas no se dejaron esperar, pues la noticia de esparció como pólvora y las redes sociales no se hicieron esperar. Si bien la idea que posee el mexicano sobre el arte es exageradamente tradicional, la obra tampoco fue de mucho agrado para algunos seguidores del arte conceptual, pues se afirmaba que el discurso que ofreció sobre la obra, era un tanto repetitivo y monótono, e incluso, algunos llegaban a argumentar la falta de coherencia que dejó ver entre su propósito, su discurso y la misma obra.
Ésta obra puede ser analizada de distintas maneras y puede entregar diversos mensajes. Un ejemplo es la crítica al consumismo, pues al presentar una cadena de tiendas común para el mexicano como es el Oxxo, nos muestra las necesidades inventadas por el sistema e impulsadas por las tiendas, las cuales poseen una disposición de sus productos bastante estudiada y consciente. No sólo se puede dirigir al consumismo de productos "básicos" o antojos, también puede ir dirigida hacia el consumo de obra y el mercado del arte, que pareciera es tan banal para los coleccionistas y museos, como ir a un Oxxo a comprar un refresco. Otra discurso que se podría sacar de la obra, es la sátira que se hace contra las galerías de arte, pues terminan siendo iguales o peores que una tienda.
Discursos hay muchos, pero declaraciones de Orozco acerca de su obra no hay muchas. Si el mensaje era "arte para todos", ¿vender una Coca Cola intervenida a más de 16 pesos es para todos?, existe una clara contradicción entre el discurso contra la élite del arte y la acción de vender sus productos intervenidos a ese precio. La idea del artista en cuanto a la pieza era llegar a vender los últimos lotes a 1 peso, brindándole accesibilidad a todos de poder adquirir una de sus piezas intervenidas, pero eso jamás ocurrió.
Se podría justificar el fallo en su propuesta de la unidad mínima culpando a los coleccionistas y al mercado del arte de inflar los precios, pero hasta que punto el artista pudo arremeter contra estos y respetar su propuesta. Hay mensajes contra el mercado del arte y el consumismo que son notorios en la pieza, pero algunas declaraciones de Orozco no benefician la coherencia de la misma, y ponen en duda la veracidad misma de la obra ¿hasta qué punto la obra quería hacer crítica? ¿Realmente quería formular una crítica? O sólo buscaba generar discusión entre los mexicanos, y en todo caso esa fue la obra.
Me encantó la manera en que tu crítica denuncia las contradicciones en la obra de Orozco,concuerdo en que sin duda esta obra carece (en ciertos aspectos)de coherencia y sentido común;por otra parte, es verdad que algunas personas y galerías de arte nunca salen de su ciclo vicioso monótono y consumista.
ResponderBorrarCreo que hace falta una mayor descripción de la construcción de la obra, las afirmaciones y juicios quedan un tanto al aire porque presupones que quien la lee conoce la obra en profundidad. Sería muy util el que todas las reflexiones, a nivel del texto, partieran de la descripcioón
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