lunes, 6 de febrero de 2017

FILM

Samuel Beckett realizó esta breve película en 1965 y nos muestra a un hombre huyendo de algo que no se nos muestra explícitamente. Lo podemos ver en tercera persona, pero en ocasiones se nos muestra una perspectiva en primera persona, la cual se fija en otros personajes que se muestran angustiados ante este enfoque, haciendo contacto directo con el espectador por medio de la mirada.  Uno de estos personajes incluso cae inconsciente. Entonces el hombre entra a una habitación deteriorada e intenta cerrar todos los accesos a la habitación, saca a un perro y a un gato, cubre la jaula de un pájaro y la pecera que contenía un pez; asimismo, esconde el espejo bajo un trapo negro y comienza a destruir fotos después de sentarse. Finalmente, se da cuenta de la presencia del espectador, o la cámara, y tiene una expresión de miedo, mientras que se encuadra su ojo con un zoom in paulatino.

Esta película corta puede intentar comunicar una fobia a ser observado a lo largo de un periodo, pues el hombre trata de ocultarse de la mirada de los personajes que aparecen en su camino, así como de los animales, de su reflejo y de las personas que hay en las fotografías, llegando al grado de aislarse y horrorizarse cuando se da cuenta que hay un espectador. En cuanto al público, cuando los personajes se dan cuenta de que hay una “cuarta pared” observándolos, podemos apreciar su angustia espontánea, y de alguna manera nos la transmiten, a pesar de la barrera temporal y espacial que hay entre ellos y nosotros como espectadores. Hay una identificación, pero al mismo tiempo está la brecha de no saber por qué el otro está reaccionando de aquella manera, o cómo nos ven ellos a nosotros. También encontramos la siguiente cuestión: ¿por qué el hombre huye hasta de su propia mirada? Este acto de auto-contemplación, así como de contemplación ajena, nos puede llevar a descubrir cosas que no sabemos, y quizá que no queremos saber.

1 comentario:

  1. Al igual que tu, encuentro que la mirada en el filme es de suma importancia, pues la singularidad de la película recae en los recursos mínimos que Beckett emplea durante la película.

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