martes, 28 de febrero de 2017

My voice would reach you- María José Guzmán

Para comenzar, creo que es pertinente ir de lo general a lo particular. En este sentido, iniciaré describiendo los elementos que conforman la escena “principal” o al menos lo que yo considero que es lo más notorio.
Tenemos a un personaje en medio de una ciudad, que aparenta ser sumamente grande, debido al flujo de personas, carros y rodeada de publicidad. Sin embargo, este personaje se encuentra solo y en medio de todo este “caos” luchando por escuchar la voz que su teléfono celular emite.
A lo largo del video, podemos observar que la imagen recurrente es el individuo teniendo (lo que supondríamos) una llamada telefónica con su madre. En un primer plano y lo más evidente, es que invita a su madre a salir de la ciudad por un fin de semana y le ofrece que se vayan los dos.
Mientras va avanzando el video y nos va generando intriga al no escuchar qué es lo que la madre responde, el video sufre un cambio cuando el artista nos deja ver algunas viejas fotografías de este personaje con su madre y nos da a entender que esta ya falleció, por medio de cómo se expresa él al redactar la supuesta carta para su madre. 
Después de haber expuesto la “verdad” acerca de la llamada telefónica, de alguna manera (queramos o no), el artista tocó una fibra sensible que es el amor, respeto, cariño que tenemos hacia nuestras madres o a alguien que estimábamos mucho y este se ha ido. Te hace enfrentar o a revivir esa incertidumbre de ¿Qué haremos sin nuestra madre? ¿Qué será ya no tenerla? Y como el video dice, ¿Estará orgullosa de cómo es nuestra vida? ¿Si habremos tomado las decisiones correctas? Se me ocurren varias interrogantes que devienen del video y no es un tema que alguna vez no hemos pensado o imaginado todos. Entiendo que es parte del proceso y del ciclo de la vida, pero realmente ¿Estamos listos para perder a un ser querido, algún día? Y más cuando este es parte fundamental de nuestra vida.
En conclusión pudiera decir que el artista lo maneja en un principio con mucha sencillez y aparenta no tener relevancia la conversación por teléfono. Considero que tiene buen gusto en el manejo del tema, no es nada morboso con la muerte e incluso en ningún momento lo menciona, sino que te obliga a darte cuenta por ti mismo.
Algo que llamó mucho mi atención es la yuxtaposición de él solo en medio de miles de personas. A veces no nos ponemos a pensar o no nos damos el tiempo para descifrar qué estará pasando con el otro, ¿Estará todo bien? El ritmo de vida que llevamos es sumamente ajetreada como para darnos cuenta de eventos íntimos y relevantes que pasan en la cotidianeidad y el espacio público.





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