Obra
rusa cuyas escenas están sacadas de diferentes películas y estas crean un todo,
es decir, un largometraje hecho de escenas cortadas de películas clásicas, en
el sentido de que son reconocidas por el espectador y a la vez presuponen que
el que la esté consumiendo tenga cierto bagaje cinematográfico para que se
emocione y cause algún tipo de empatía viéndola; ya que están sus actores,
escenas, películas favoritas y así poder crear un vínculo y enganchamiento al
seguir mirando.
La
película paulatinamente nos muestra que estos cortes van formando una historia.
Una historia un tanto cliché de amor. En el que existe un personaje femenino,
uno masculino y una trama dramática en la que por algo estos dos personajes se
separan, pero también contiene un giro inesperado para el espectador cuando no
se cumplen nuestras predicciones como observadores.
Considero
que es una propuesta interesante para darnos cuenta de la cantidad de imágenes con
las que somos bombardeados. Es difícil encontrar una película innovadora y que
no retome detalles, colores, historias de antecesoras al “nuevo” proyecto. Nos
podemos dar cuenta de la similitud que existe en la creación y la dirección de
escenas de diferentes películas y como varios las retoman y algunas llegan a
ser idénticas a otras.
Diferente
contexto, tiempo, estilo, director pero siguen dándose con el mismo enfoque y
los mismos pasos a desarrollar para la creación y el mensaje que se quiere
emitir.
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